Segunda vuelta Brasil: Flávio Bolsonaro y el giro del Mercosur que mira a España

Flávio Bolsonaro parte como favorito tras una primera vuelta que le dejó 276 diputados y 49 senadores. El giro ortodoxo que promete en Brasilia reordenaría el Mercosur y tocaría de lleno los intereses españoles en la región.

La segunda vuelta de Brasil, el 25 de octubre, puede devolver el poder a Flávio Bolsonaro y girar el Mercosur hacia España.

El 4 de octubre no resolvió la presidencia, pero dejó el mapa muy claro: Flávio Bolsonaro sacó un 47,03% frente al 45,16% de Lula. El balotaje decidirá quién gobierna la mayor economía de América Latina. Y, sobre todo, con qué mayoría lo hace.

Conviene empezar por la aritmética simple. En la Cámara de Diputados, las bancadas de derecha suman 276 escaños sobre 513; en el Senado, 49 sobre 81. Esos 49 senadores son exactamente los tres quintos que exige una enmienda constitucional. Traducido: la derecha tiene la llave para tocar la Constitución.

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El Partido Liberal dio el salto: pasó de 99 a 121 diputados y tendrá 28 senadores. De los veinte gobernadores definidos en primera vuelta, trece son del campo conservador, entre ellos los de São Paulo, Minas Gerais y Rio Grande do Sul. El detalle que casi nadie subraya es que el PL le arrebató bancas al Centrão, esa federación de partidos que negociaba cada ley. Ahora hay un bloque que vota junto.

Qué cambió en Brasil el 4 de octubre

El programa que ya diseña el candidato favorito recoge la vieja agenda de Paulo Guedes: austeridad fiscal como ancla, reforma administrativa para achicar el Estado, privatizaciones y una apertura comercial decidida. Su pata regional empuja la bajada del arancel externo común del Mercosur, la discusión que el bloque viene postergando desde hace quince años.

Hay un punto que hasta ahora era tabú: la autonomía de cada socio para negociar con terceros mercados sin esperar al conjunto. Si Brasilia lo permite, el Mercosur deja de ser una unión aduanera a medio camino y abre la puerta a los acuerdos de segunda generación —servicios, compras públicas, estándares regulatorios y propiedad intelectual—.

Con 276 diputados y 49 senadores, Brasilia tendría la plataforma de gobierno más amplia desde la redemocratización.

Cómo llega el giro del Mercosur a las empresas españolas

Para España, ese giro tiene nombres propios. Las grandes compañías españolas llevan años con intereses en energía, telecomunicaciones e infraestructuras en el país. La más señalada es Iberdrola Brasil, cuya presencia eléctrica depende del marco regulatorio y del ciclo inversor que salga de las urnas. Un Brasil que reduce el déficit y abre mercados es un socio más previsible; uno que se enroca, mucho menos.

Brasil es, desde hace años, uno de los principales destinos de la inversión española fuera de la Unión Europea. Energía, telecomunicaciones y concesiones de infraestructura concentran buena parte de ese capital. Por eso el resultado del 25 de octubre no es una noticia lejana: es una variable que entra en los consejos de administración de Madrid.

Flávio Bolsonaro

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El canal financiero ya lo notó. La curva de tasas futuras brasileña cayó unos cien puntos básicos tras la primera vuelta, lo que equivaldría a unos 66.000 millones de reales de ahorro en el servicio de la deuda si el nivel se sostiene. Cuando la primera economía de la región genera expectativas de superávit primario, cae el riesgo sistémico de toda Sudamérica.

El precedente que explica por qué este ciclo es distinto

Conviene recordar que ya hubo un ensayo de esta película. Entre 2019 y 2022, Paulo Guedes diseñó una agenda ortodoxa que nunca pudo ejecutar porque le faltaba el Congreso. Esta vez, el bloque orgánico de derecha sí tendría los números. Lo que en Buenos Aires se lee como folklore institucional es, en realidad, la condición de posibilidad de todo lo demás.

La comparación ayuda a medir el alcance. Durante cuatro décadas, cada vez que un país del Cono Sur intentó abrirse, el otro estaba en otra cosa. Un ciclo ortodoxo simultáneo en Brasilia y Buenos Aires —si finalmente cuaja— es un hecho raro.

Para el inversor extranjero, vale más que la suma de las partes. Un fondo no evalúa países aislados: arma una tesis regional y la reparte. Esa lógica decide si un proyecto de energía, agroindustria o minería con acento español llega a comité o se queda en el cajón.

Queda el flanco institucional. La presión sobre el Supremo Tribunal Federal no terminará en un choque frontal. Destituir a un ministro exige 54 votos y el bloque orgánico tiene 49; varios sondeos cuentan ya con 54 senadores favorables, un número demasiado justo para darlo por hecho. Lo más probable es un acuerdo de pacificación: amnistía sin obstrucción judicial y una salida negociada. Para las empresas españolas, un Brasil predecible vale tanto como un Brasil abierto.

Los siguientes hitos no tardan. El balotaje llega el 25 de octubre y el Congreso nuevo asume en febrero. Habrá que seguir tres señales: la composición final del Senado, el ritmo de la reforma tributaria y el primer gesto del ganador hacia el arancel externo del Mercosur. Ahí se decide si el giro que hoy se anticipa se convierte en realidad o se queda en promesa.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Brasil celebra la segunda vuelta presidencial el 25 de octubre tras una primera vuelta que dejó a Flávio Bolsonaro por delante de Lula y con una mayoría conservadora sin precedentes en el Congreso.
  • Datos importantes: Bolsonaro logró un 47,03% frente al 45,16% de Lula; la derecha suma 276 diputados y 49 senadores, los tres quintos necesarios para reformar la Constitución.
  • Resumen: Un giro ortodoxo en Brasilia podría bajar el arancel externo del Mercosur y abrir mercados, un escenario que afecta de lleno a los intereses españoles en energía e infraestructuras.