La col ha estado presente en la cocina de muchas culturas desde hace siglos y, aunque a veces pasa desapercibida frente a otras verduras más populares, lo cierto es que tiene mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista. Esta hortaliza, conocida científicamente como Brassica oleracea, pertenece a la familia de las crucíferas, la misma en la que se encuentran alimentos tan conocidos como el brócoli o la coliflor.
La col se reconoce fácilmente por sus hojas alargadas y onduladas que crecen formando una especie de roseta. Aunque la variedad más conocida es la de color verde oscuro, también existen coles de tonos más claros e incluso de colores rojizos o morados. Más allá de su aspecto, lo interesante es lo que guarda en su interior, porque la col es un alimento muy completo desde el punto de vista nutricional y cada vez más estudios destacan los beneficios que puede aportar al organismo cuando forma parte de la dieta habitual.
La importante acción antioxidante de la col

Uno de los aspectos que más interés despierta entre los investigadores es la capacidad antioxidante de la col. Distintos estudios científicos han analizado sus compuestos fitoquímicos y han encontrado en ella una gran variedad de sustancias que pueden beneficiar al organismo. Entre las más destacadas aparecen los flavonoides, los carotenoides y el sulforafano, todos ellos conocidos por su acción antioxidante.
Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres, unas moléculas inestables que se generan en el cuerpo y que, con el tiempo, pueden dañar las células. Ese daño celular está relacionado con el envejecimiento prematuro y con el desarrollo de distintas enfermedades crónicas. Por eso, incluir esta hortaliza en la alimentación puede ser una forma sencilla de aportar al organismo sustancias que contribuyan a protegerlo frente a ese desgaste natural.
La col ayuda al sistema inmunitario

Otro de los motivos por los que la col resulta interesante desde el punto de vista nutricional es su aporte de vitamina C. Este nutriente desempeña un papel clave en el funcionamiento del sistema inmunitario, ya que ayuda al cuerpo a defenderse frente a infecciones y procesos inflamatorios. Cuando se consume con cierta regularidad, puede contribuir a reforzar esas defensas naturales del organismo.
Además de la vitamina C, esta hortaliza también aporta hierro, un mineral que participa en varios procesos importantes del cuerpo y que está relacionado con la producción de glóbulos rojos. Mantener niveles adecuados de hierro es fundamental para evitar problemas como la anemia y también para que el sistema inmunitario funcione correctamente. Por eso, muchos especialistas consideran que la col puede ser un buen complemento dentro de una alimentación equilibrada.
La col contribuye a la salud ósea y muscular del organismo

Entre los nutrientes que contiene la col hay uno que suele pasar desapercibido pero que resulta fundamental para el organismo: la vitamina K. Esta vitamina interviene en procesos relacionados con la salud de los huesos, ya que participa en reacciones químicas que ayudan a fijar el calcio en el tejido óseo. Gracias a ello, la hortaliza en cuestión puede contribuir a mantener unos huesos fuertes con el paso del tiempo.
Además, esta también contiene magnesio, un mineral que interviene en numerosos procesos del cuerpo, desde el funcionamiento del sistema neuromuscular hasta el desarrollo óseo. El magnesio participa en muchas reacciones bioquímicas que permiten que los músculos y los huesos funcionen correctamente, por lo que la presencia de este mineral refuerza aún más su valor dentro de una dieta variada y equilibrada.












