Cataluña recauda 730 millones con el Impuesto de Patrimonio y supera a Madrid en un 30%

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Contribuyentes con grandes patrimonios en Cataluña y el debate sobre la competencia fiscal entre comunidades.
  • ¿Cuándo ocurre? Datos del ejercicio fiscal 2025, recaudados a lo largo de 2025 y primeros meses de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? La cifra de 730 millones sitúa a Cataluña un 30% por encima de Madrid, evidencia de que el Impuesto de Patrimonio sigue siendo una herramienta recaudatoria clave pese a la presión para eliminarlo.

La Agencia Tributaria de Catalunya ha cerrado el ejercicio fiscal 2025 con una recaudación de 730 millones de euros por el Impuesto de Patrimonio. La cifra supera en un 30% a la registrada por Madrid durante el mismo período, según los datos que el Govern hizo públicos a través de su portal de transparencia.

Se trata de un récord para la administración catalana y un síntoma de la concentración de grandes fortunas en la comunidad, a pesar de que Cataluña tiene un tipo del 100% en la bonificación estatal. A diferencia de Madrid, que desde hace años mantiene una bonificación propia del 100%, la Generalitat sí que grava estos patrimonios —aunque con un mínimo exento elevado de 500.000 euros por contribuyente—.

El dato sitúa a Cataluña como la autonomía con mayor recaudación en términos absolutos por este tributo, por delante de Andalucía o la Comunidad Valenciana, que también lo exigen. Fuentes de la conselleria d’Economia consultadas por Moncloa.com subrayan que “la diferencia con Madrid demuestra que la armonización fiscal no puede hacerse a la baja y que el impuesto es progresivo”.

La brecha fiscal sur-norte marca el paso

La comparativa con Madrid no es casual. La Comunidad gobernada por el PP mantiene el impuesto a tipo cero desde 2008, lo que ha atraído a miles de contribuyentes de otras regiones. Cataluña, sin embargo, ha optado por mantenerlo, aunque el Govern de ERC ya introdujo una reforma en 2023 que elevó el mínimo exento de 500.000 a 700.000 euros para patrimonio neto y hasta 2 millones en el caso de empresas familiares.

“La foto actual indica que, incluso con esos umbrales, la base imponible catalana sigue siendo muy alta”, explica un técnico de Hacienda consultado. La recaudación equivale al 1,2% de los ingresos no financieros del Govern, un peso muy por encima de la media autonómica. Además, Cataluña ingresa unos 250 millones más que Madrid por este concepto a pesar de tener un PIB similar.

Choque con Moncloa y la negociación de la financiación singular

El contraste llega en plena negociación de la financiación singular para Cataluña. Desde la Generalitat se señala que la capacidad recaudatoria de impuestos como el de Patrimonio avalan su petición de una gestión tributaria más amplia y diferenciada. En cambio, desde el Gobierno central se recuerda que las comunidades del PP —Madrid a la cabeza— llevan años exigiendo la armonización de este tributo para evitar la competencia desleal.

La portavoz del Govern, en su última comparecencia, evitó desvelar si el ejecutivo catalán planea revisar al alza el gravamen o el mínimo exento. Sí dejó caer que “los 730 millones son un argumento sólido para defender que la autonomía fiscal no tiene por qué traducirse en dumping”.

Este viernes, no obstante, el portavoz del PP en el Parlament, tras conocer los datos, ha cargado contra la política fiscal del Govern: “Mientras Madrid atrae inversión, aquí se castiga al ahorro”. El debate político está servido.

La cifra de 730 millones no es solo un registro contable: es la medida de la tensión entre dos modelos fiscales y una pieza clave en la negociación del nuevo sistema de financiación.

Precedentes y riesgos de una escalada recaudatoria

No es la primera vez que el Impuesto de Patrimonio desata una tormenta política en Cataluña. En 2021, el entonces conseller Jaume Giró (Junts) ya propuso eliminarlo para incentivar la llegada de inversores, pero ERC se opuso con firmeza. El resultado fue una vía intermedia: una bonificación parcial que ahora el Govern de Illa mantiene sin cambios, por el momento.

El verdadero riesgo, según fuentes del Departament d’Economia, es que la presión de los socios parlamentarios (especialmente los Comuns, que piden subir el tipo para los tramos más altos) acabe elevando la carga fiscal hasta provocar fugas de capital autóctono. La experiencia de otras comunidades, como Baleares, indica que un tipo muy alto puede reducir la base imponible a medio plazo.

De momento, los 730 millones de euros seguirán engrosando las arcas de la Generalitat. Y mientras Madrid no mueva ficha, la brecha fiscal entre ambas comunidades seguirá siendo una línea roja en cualquier negociación sobre el futuro de la financiación autonómica.

De de ahí que el Gobierno central mire con lupa los datos catalanes. El Ministerio de Hacienda, en un informe interno al que ha tenido acceso Moncloa.com, califica la diferencia recaudatoria de “distorsión relevante” y aboga por retomar la senda de la armonización. Lo que está en juego no es solo un impuesto: es el equilibrio del modelo de Estado.

Putin visitará China los días 19 y 20 de mayo: primera cumbre tras la cita Trump-Xi Jinping

Vladímir Putin aterrizará en China el próximo lunes 19 de mayo para una visita oficial de dos días que marca la primera cumbre presencial con Xi Jinping desde el encuentro entre el presidente chino y Donald Trump el pasado marzo. El Kremlin confirmó esta madrugada una agenda cargada de simbolismo estratégico en un mundo que se reorganiza a toda velocidad.

La visita, que coincide con el 25 aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa —la columna vertebral de las relaciones bilaterales—, busca exhibir la profundidad de un vínculo que desafía abiertamente el orden internacional liderado por Washington. Ambos líderes intercambiarán puntos de vista sobre asuntos internacionales y regionales y asistirán a la ceremonia de lanzamiento de los Años de la Educación Rusia-China (2026-2027).

Tras las conversaciones, está prevista la firma de una declaración conjunta y un paquete de acuerdos intergubernamentales y de otra naturaleza que ampliarán la cooperación en sectores que van desde la energía nuclear hasta la exploración espacial. El programa incluye además una reunión con el primer ministro chino, Li Qiang, centrada en el fortalecimiento del intercambio comercial y las inversiones bilaterales.

El viaje de Putin se produce apenas dos meses después de la cumbre Trump-Xi en Pekín, un cara a cara que los estrategas del Kremlin siguieron con atención milimétrica. Aunque el presidente estadounidense intentó entonces tender puentes y rebajar la tensión comercial, la lectura en Moscú fue otra: Pekín necesita a Moscú como contrapeso y no se dejará arrastrar hacia una dinámica de concesiones unilaterales con Washington.

Precisamente por eso, Putin aterriza en la capital china con la intención de convertir la efeméride del tratado en una demostración de fuerza conjunta y de sincronización geopolítica. No es solo una foto: es la señal de que el eje Moscú-Pekín no se rompe por muchas llamadas que reciba Xi desde la Casa Blanca.

Putin y Xi no solo refuerzan una alianza antigua: redefinen las reglas del juego mientras Washington intenta dividir al tándem ruso-chino.

Un tratado que cumple 25 años y se adapta a un mundo en llamas

El Tratado de Buena Vecindad, firmado en 2001, fue el primer gran acuerdo de partenariado estratégico entre Moscú y Pekín tras la Guerra Fría. Concebido originalmente para resolver disputas fronterizas y cimentar la confianza mutua, ha evolucionado hasta convertirse en el paraguas jurídico de ejercicios militares conjuntos, ventas de armamento y alineamiento en foros como el Consejo de Seguridad de la ONU. La cumbre de estos días servirá para actualizar su cláusula de consultas políticas, según adelantó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, adaptándola a un escenario de confrontación sistémica con Occidente.

La sombra de Trump: el contrapeso necesario tras la cumbre de Pekín

El encuentro entre Trump y Xi en marzo dejó una estela de incertidumbre. Aunque ambas partes hablaron de «diálogo constructivo», la administración estadounidense mantuvo las sanciones tecnológicas y las presiones sobre el suministro de semiconductores. Para Pekín, esa dualidad convierte a Moscú en un socio imprescindible: proveedor energético, aliado militar y socio en la construcción de un sistema financiero alternativo al dólar. De ahí que la visita de Putin sea también la respuesta china a cualquier cálculo de Washington sobre un posible desacople.

Xi Jinping

En paralelo, el Kremlin necesita exhibir normalidad internacional y una agenda exterior activa que contrarreste el relato de aislamiento que Occidente intenta imponer. Pekín le ofrece un escaparate de primera magnitud y la posibilidad de firmar contratos millonarios para las empresas rusas sancionadas. La reunión con Li Qiang apunta directamente a esa carpeta: nuevos corredores logísticos y acuerdos en yuanes y rublos que esquiven las restricciones financieras de Washington y Bruselas.

Equilibrio de Poder

Lo que observamos en esta cumbre es la consolidación de un bloque revisionista que ya no se esconde. Estados Unidos, con la administración Trump centrada en el Indo-Pacífico y en un repliegue selectivo de Europa, envía señales contradictorias: presiona a China mientras busca su complicidad para estabilizar Taiwán, y mantiene abiertos canales con Moscú para negociar un alto el fuego en Ucrania, pero sin ceder en las sanciones. La UE, por su parte, sigue empantanada en debates internos sobre autonomía estratégica mientras Pekín y Moscú aceleran en la integración euroasiática.

Para España, el impacto no es inmediato en términos de seguridad, pero sí en el tablero económico y energético. China es ya el primer socio comercial de la UE fuera del bloque comunitario, y una alianza más estrecha entre Moscú y Pekín puede traducirse en mayor volatilidad en los precios de materias primas y en las cadenas de suministro globales, afectando a nuestra industria exportadora. Además, conviene recordar que el Sahel —nuestra frontera sur geopolítica— es hoy un escenario de competición entre potencias: Rusia avanza en el terreno militar y energético mientras China financia infraestructuras. Cuando Moscú y Pekín coordinan posiciones, la presión sobre Rabat y Argel aumenta y Madrid se queda con menos margen de maniobra.

La lectura a cinco o diez años es que el eje Moscú-Pekín está transitando de una sociedad de conveniencia a una alianza con estructuras institucionales propias, desde sistemas de pagos hasta foros de seguridad como la Organización de Cooperación de Shanghái. Eso no significa que no existan tensiones internas —la asimetría demográfica y económica es enorme—, pero la hostilidad compartida hacia un Occidente que consideran en decadencia está soldando los mimbres más rápido de lo que muchos think tanks occidentales admiten. La próxima cumbre de los BRICS+ en Johannesburgo, en agosto, será el siguiente termómetro.

Irán hackea gasolineras en USA: el DHS confirma un ciberataque masivo a infraestructura crítica

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un ciberataque masivo ha infiltrado los sistemas de gestión de combustible de gasolineras en varios estados de EE.UU., según el DHS.
  • ¿Quién está detrás? El Departamento de Seguridad Nacional atribuye el ataque a piratas informáticos vinculados directamente al régimen de Irán.
  • ¿Qué impacto tiene? La brecha amenaza la cadena de suministro de carburantes en un momento de precios récord del petróleo y tensiones geopolíticas extremas entre Washington y Teherán.

El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) ha confirmado este jueves una intrusión a gran escala en los sistemas de gestión de combustible de estaciones de servicio en varios estados del país. La atribución directa a piratas informáticos vinculados al régimen iraní eleva la tensión entre Washington y Teherán hasta un nuevo umbral de confrontación.

El alcance del ataque: sistemas de distribución bajo asedio

La infiltración compromete los mecanismos digitales que controlan el flujo de combustible desde los tanques de almacenamiento hasta los surtidores. Aunque las autoridades no han detallado los estados afectados, fuentes del DHS han indicado que se trata de un incidente de escala nacional con potencial para interrumpir el repostaje de vehículos particulares y flotas comerciales. Las primeras evaluaciones apuntan a que los atacantes lograron acceder a sistemas SCADA —los mismos que gestionan infraestructuras críticas como plantas eléctricas o presas— mediante credenciales robadas y vulnerabilidades no parcheadas.

El momento no es casual. Los precios del petróleo se mantienen en máximos históricos, con el barril de Brent superando los 120 dólares, y las reservas estratégicas estadounidenses en sus niveles más bajos desde 1983. Cualquier disrupción en la cadena de suministro de combustibles se traduce en filas en las gasolineras y un nuevo pico inflacionario en el país más endeudado de la OCDE.

El DHS mantiene activado el protocolo de ciberseguridad para infraestructura energética y coordina la respuesta con el FBI y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA). Hasta el momento no se han reportado fallos masivos en los surtidores, pero el alcance total de la brecha sigue bajo análisis forense.

Atribución a Irán: un patrón de guerra híbrida

La atribución del DHS señala directamente al régimen de los ayatolás como patrocinador del ataque. Los piratas informáticos habrían actuado bajo la cobertura de unidades cibernéticas de la Guardia Revolucionaria iraní, especialmente el grupo APT33, conocido por campañas contra el sector energético desde al menos 2013. Este actor ha sido vinculado previamente a intrusiones en la petrolera saudí Aramco y a tentativas de sabotaje contra plantas petroquímicas europeas.

No es la primera vez que Irán utiliza el ciberespacio para golpear a Estados Unidos. En 2020, un ataque a sistemas de suministro de agua en varios estados fue atribuido a la misma fuente, aunque sin el impacto logístico de la actual operación. La diferencia cualitativa radica en el objetivo: paralizar la distribución de combustible, justo cuando la administración Trump intenta estabilizar los precios energéticos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

ciberataque EE.UU.

Observamos un cambio cualitativo: los ciberataques de Irán ya no buscan solo el espionaje o el robo de datos, sino paralizar la vida cotidiana de los ciudadanos estadounidenses.

El ataque cibernético a la infraestructura energética estadounidense marca una nueva fase en la guerra híbrida entre Washington y Teherán, donde los teclados sustituyen a los misiles.

Equilibrio de Poder

La escalada iraní se enmarca en una larga historia de ciberconfrontaciones bilaterales que se remonta al gusano Stuxnet de 2010, diseñado por EE.UU. e Israel para sabotear las centrifugadoras nucleares de Natanz. Desde entonces, Teherán ha invertido miles de millones en capacidades ofensivas digitales como compensación asimétrica frente a la supremacía militar convencional estadounidense. El ataque actual llega tras meses de advertencias de la inteligencia norteamericana sobre un posible “ciber Septiembre Negro” orquestado por Irán.

Para Europa y, en particular, para España, las implicaciones son dobles. Por un lado, un alza sostenida de los precios del combustible golpea directamente la economía nacional, con un coste estimado de 0,4 puntos de PIB si la perturbación se prolonga dos semanas. Por otro, el incidente cuestiona la resiliencia de unas infraestructuras energéticas que en el flanco sur de la OTAN —con el Estrecho de Gibraltar como cuello de botella— dependen de sistemas informáticos cada vez más interconectados. Moncloa y el Centro Criptológico Nacional siguen con preocupación el desarrollo de los acontecimientos; el precedente del ciberataque a la empresa española de combustibles CLH en 2022 demuestra que la Península Ibérica no es inmune.

El patrón de escalada es claro: Irán utiliza sus proxies cibernéticos para desgastar a Washington sin llegar al umbral de una respuesta militar abierta. Sin embargo, la Casa Blanca dispone de opciones de represalia inmediata —desde sanciones financieras selectivas hasta la degradación de infraestructuras navales iraníes en el Golfo— que podrían desatar una espiral de incidentes. El Consejo de Seguridad Nacional se reúne hoy para calibrar una respuesta; cualquier paso en falso convertiría este sabotaje digital en el preludio de una crisis mayor en Oriente Próximo.

Mientras los surtidores sigan funcionando, la amenaza es invisible para el ciudadano de a pie. Pero el mensaje de Irán es nítido: en la guerra híbrida del siglo XXI, una línea de código puede valer tanto como un misil.

Los misiles rusos KH-101 contienen más de 100 componentes occidentales, según análisis en Kiev

Los restos de misiles de crucero rusos KH-101 recuperados en Kiev durante los bombardeos del segundo trimestre de 2026 han puesto al descubierto una realidad incómoda para Occidente: cada una de estas unidades contenía más de un centenar de componentes electrónicos fabricados en países que aplican sanciones activas contra Moscú. El hallazgo, revelado por el Financial Times y confirmado por la administración ucraniana, expone una grieta profunda en el sistema internacional de control de exportaciones.

Un misil bajo la lupa: más de cien piezas que no deberían estar ahí

El KH-101 es un misil de crucero aire-tierra de largo alcance —hasta 4.500 kilómetros— desarrollado por Raduga y desplegado desde bombarderos estratégicos Tu-95 y Tu-160. Su sistema de guiado combina navegación inercial con corrección por satélite y un buscador electroóptico terminal, lo que le permite impactar con precisión incluso tras horas de vuelo a baja cota. Esa precisión depende directamente de microchips, procesadores, módulos de comunicación y circuitos integrados que, en teoría, Rusia no debería poder adquirir en los mercados internacionales.

Según los informes técnicos recogidos en Kiev, los misiles analizados fueron fabricados durante el segundo trimestre de 2026. Es decir, cuando las sanciones llevaban más de cuatro años en vigor. Los componentes identificados proceden de Estados Unidos, Alemania, Japón, Taiwán y Países Bajos, entre otros. No son piezas de uso exclusivamente militar: son tecnologías de doble uso —civil y militar— cuya exportación está sometida a restricciones desde 2014 y, con mucho más rigor, desde febrero de 2022.

Vladislav Vlasiuk, alto funcionario de la oficina presidencial ucraniana, ha sido contundente: sostiene que Rusia ha tejido una red de intermediarios y empresas pantalla para eludir los bloqueos comerciales e importar piezas críticas sin levantar sospechas. La cifra no es menor: más de 100 componentes por misil. Multiplicado por la cadencia de producción rusa —que según estimaciones de inteligencia occidental ronda los 50 a 70 KH-101 al mes—, hablamos de varios miles de componentes sancionados cada trimestre.

Elusión en cadena: así se burla el bloqueo comercial

La ruta es conocida, pero difícil de estrangular. Las empresas rusas vinculadas al complejo militar-industrial adquieren los componentes a través de distribuidores en terceros países —Kazajistán, Armenia, Kirguistán, Turquía, Emiratos Árabes Unidos— que los importan legalmente desde los países de origen. Una vez en territorio de tránsito, las piezas se reetiquetan, se reexportan a Rusia y se integran en las cadenas de producción armamentística. El esquema es sencillo, pero requiere una trazabilidad aduanera que Bruselas y Washington llevan años sin poder —o sin querer— imponer.

La Comisión Europea ha aprobado once paquetes de sanciones contra Rusia desde 2022. El último, en marzo de 2026, incluye medidas específicas contra la reexportación de componentes de doble uso y la obligación de que las empresas europeas incluyan cláusulas de destino final en sus contratos con terceros países. Sin embargo, la realidad sobre el terreno desmiente su eficacia. Moscú sigue fabricando misiles avanzados con tecnología que, sobre el papel, no debería poseer.

Que un misil fabricado en 2026 contenga componentes occidentales no es un fallo de las sanciones: es la prueba de que el sistema elusión es ya estructural.

Fuentes de Defensa consultadas por esta redacción apuntan a que la cuestión ha escalado al Consejo de Seguridad Nacional español. El temor no es solo geopolítico: España es puerta de entrada de mercancías del norte de África y nodo logístico mediterráneo. El riesgo de que territorio español sirva —aunque sea involuntariamente— como punto de tránsito para componentes de doble uso que acaben en manos rusas es un asunto que Moncloa sigue con creciente preocupación.

Equilibrio de Poder

El hallazgo de los componentes en los KH-101 no es una sorpresa técnica, sino un diagnóstico político. Lo que está en juego no es solo la integridad del régimen de sanciones, sino la credibilidad de Occidente como bloque regulador. Si los países que imponen las sanciones no pueden —o no quieren— garantizar que sus empresas dejen de alimentar la maquinaria de guerra rusa, la sanción se convierte en un gesto simbólico con costes económicos reales pero sin impacto estratégico.

En el eje Washington-Bruselas, la tensión es doble. Por un lado, la administración Trump ha condicionado el mantenimiento del paraguas de seguridad europeo a un gasto en defensa del 5% del PIB. Por otro, la evidencia de que las sanciones tecnológicas no funcionan erosiona el argumento de que la disuasión económica puede sustituir a la militar. Para Moscú, cada misil con componentes occidentales es un mensaje: el bloqueo no detiene la producción. Y para Ucrania, la constatación de que sus aliados nutren —aunque sea de forma indirecta— el arsenal que bombardea sus ciudades añade una capa de amargura a la relación.

La lectura estratégica a diez años es inquietante. El modelo de elusión que Rusia ha perfeccionado con los KH-101 es exportable a otros teatros: Corea del Norte ya emplea esquemas similares para su programa balístico, e Irán ha demostrado una capacidad análoga en su industria de drones. Lo que observamos es la consolidación de un mercado gris de tecnología militar que vacía de contenido los embargos convencionales y obliga a replantear el sistema de control de exportaciones desde cero.

Para España, la implicación trasciende lo diplomático. La presión sobre el gasto en defensa —ya en el 1,3% del PIB y con un horizonte del 2% comprometido para 2029— se intensifica si la vía de las sanciones se muestra ineficaz. Bruselas se acerca a un punto de bifurcación: o endurece los controles con mecanismos de trazabilidad en tiempo real y sanciones a los países de tránsito, o asume que el bloqueo es poroso y redobla la apuesta por la disuasión convencional. No hay tercera vía cómoda.

El próximo Consejo Europeo de junio abordará la revisión del mecanismo de sanciones. Ucrania ha solicitado formalmente que se audite la cadena de suministro de todos los componentes hallados en los restos de los KH-101. La pelota está en el tejado de la Comisión, y también en el de los Estados miembros que albergan a los fabricantes originales. La pregunta que planea sobre Bruselas es tan simple como demoledora: ¿de qué sirve una sanción que no se cumple?

Adiós a las cenas complicadas: chiles rellenos plátano macho listos en 30 min

Llegas tarde, abres la nevera y no tienes nada pensado. El hambre aprieta y las típicas cenas rápidas ya te aburren. Justo ahí es donde un chile ancho relleno de plátano macho te salva la papeleta. Esta receta mexicana está lista en menos de 30 minutos, apenas mancha dos sartenes y convierte una cena improvisada en un platazo que sorprende a quien lo prueba.

El secreto del éxito

  • Asar sin chamuscar: El chile ancho solo necesita unos segundos al comal, vuelta y vuelta. Si se quema, amarga toda la receta; si lo saltas, no despierta su sabor ahumado.
  • Mantequilla y fuego medio: Dorar el plátano macho en mantequilla, no en aceite, carameliza sus azúcares y le da un dulzor natural que contrasta perfectamente con el chile.
  • Canela, el punto imprevisto: Media cucharadita de canela en polvo une el relleno y equilibra el picante sin que sepas muy bien por qué, pero notas la diferencia.

Ingredientes

  • 6 chiles anchos secos (grandes y flexibles, mejor que los pequeños y quebradizos)
  • 2 plátanos macho maduros, pero firmes
  • 2 cucharadas de mantequilla (unos 30 g)
  • 50 g de queso fresco desmenuzado
  • 60 ml de crema ácida (unas 4 cucharadas)
  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo
  • Sal al gusto
  • Aceite para freír (si optas por la versión dorada)

Lo primero es suavizar los chiles. Calienta un comal o una sartén sin nada de aceite y asa ligeramente los chiles anchos por ambos lados, contando unos segundos: el aroma debe aparecer, pero sin que la piel se ponga negra. Si se queman, sueltan un amargor que arruina el plato, así que ojo con eso. Inmediatamente, ponlos en un bol con agua caliente y déjalos reposar entre 12 y 15 minutos. Pasado ese tiempo, escúrrelos, ábrelos con cuidado y retira las semillas y las venas con los dedos; la carne del chile debe quedar flexible y lista para rellenar.

Mientras los chiles se hidratan, pela los plátanos y córtalos en rodajas de medio centímetro, más o menos. Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio y fríe las rodajas hasta que se doren por fuera y estén tiernas por dentro, removiendo de vez en cuando para que no se peguen. El olor dulzón que llena la cocina te avisa del momento exacto en que ya están. Retíralos del fuego y machácalos con un tenedor, dejando una textura rústica con algún grumo; no quieres un puré fino, sino un relleno con carácter. Luego, mezcla el plátano con el queso desmenuzado, la crema, la canela y una pizca de sal. Prueba y ajusta: debe saber dulce, salado y ligeramente especiado.

Rellena cada chile con la mezcla, sin pasarte para que no reviente. Si algún chile se ha roto al abrirlo, no pasa nada: ciérralo con un palillo o simplemente sirve la mezcla encima si se desborda. Ahora tienes dos caminos: la versión express, sirviéndolos tal cual, o la versión dorada, calentando un poco de aceite en la sartén y friendo los chiles rellenos vuelta y vuelta hasta que la piel se dore ligeramente. Yo casi siempre frío porque ese exterior crujiente con el interior cremoso vale la pena, pero no es obligatorio.

Variaciones y maridaje

Con una cerveza mexicana bien fría, este plato se disfruta aún más; la carbonatación limpia el paladar entre bocado y bocado. Si prefieres vino, un blanco joven con acidez como un Verdejo español funciona porque corta la untuosidad de la crema y el queso. En modo vegano, sustituye el queso fresco por tofu ahumado desmenuzado y la crema ácida por una crema de anacardos o de soja sin azúcar; la mantequilla la cambias por aceite de coco y el resultado sigue siendo suave y con chiste. Si quieres una cena más ligera, omite el frito final y sírvelos directamente con un poco de crema extra y cilantro fresco picado; en nevera aguantan hasta tres días y solo necesitas calentarlos en sartén antiadherente a fuego bajo para que no se resequen. Para una variante express de última hora, puedes incluso usar plátano macho en conserva, bien escurrido y dorado en la sartén: nadie notará la diferencia.

ERC decide este lunes si aprueba los presupuestos de la Generalitat tras acercar posturas por la línea orbital

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A la ciudadanía catalana: la aprobación o el bloqueo de los presupuestos de la Generalitat para 2026.
  • ¿Cuándo ocurre? Este lunes 18 de mayo, en el Consell Nacional extraordinario de ERC.
  • ¿Qué cambia hoy? El Govern y ERC han acercado posturas en el último escollo, la línea orbital ferroviaria, y la cúpula republicana debe decidir si da luz verde.

ERC lleva al máximo órgano entre congresos la decisión más importante del curso político. El Consell Nacional extraordinario del próximo lunes 18 de mayo decidirá si los republicanos apoyan los presupuestos de la Generalitat para este año, una votación que definirá la estabilidad del pacto de investidura entre el president Illa y la formación independentista. Según ha adelantado Crónica Global, las conversaciones de los últimos días han permitido limar el principal desacuerdo: la demanda de ERC de impulsar una línea orbital ferroviaria alrededor de Barcelona.

La construcción de una línea de tren que circunvale la capital catalana, descrita en los planes como línea orbital ferroviaria, lleva años en los cajones de la Generalitat. ERC la convirtió en una de sus líneas rojas presupuestarias al considerar que el Govern de Illa no había avanzado lo suficiente en este proyecto clave para descongestionar el tráfico del área metropolitana. Fuentes del Departament de Territori consultadas por Moncloa.com evitan detallar las cifras exactas, pero admiten que la propuesta final incluye un calendario de ejecución con hitos concretos a partir de 2027.

El acuerdo que se ha ido tejiendo pasa por incorporar una partida plurianual de 1.200 millones de euros, aproximadamente 150 euros por cada habitante de Cataluña, que blinde la planificación y la licitación de los primeros tramos. Algo que, sin ser un cheque en blanco, sí ofrece a ERC un argumento de peso para vender el pacto a sus bases.

El lunes, el Consell Nacional se reunirá a partir de las 10 horas en la sede de los republicanos en Barcelona. La reunión, que en principio se espera tensa, deberá refrendar el acuerdo si la dirección de Oriol Junqueras consigue mantener la disciplina interna. La portavoz del partido, Marta Vilalta, ya ha trasladado a la ejecutiva que no habrá margen para enmiendas: se vota el texto cerrado.

La aritmética en el Parlament, recordemos, deja poco espacio para el órdago. Si ERC vota no, el Govern de Illa se vería abocado a una prórroga presupuestaria que pondría en duda la mayoría de la investidura. Y aunque los republicanos insisten en que su voto no es un cheque en blanco, la dirección es consciente de que un portazo ahora llevaría a la legislatura a un punto de no retorno.

Si el Consell Nacional da el visto bueno, Illa se asegura las cuentas de 2026 sin necesidad de recurrir a Junts, y ERC demuestra que su voto en la investidura no fue un cheque en blanco.

Más de 1.200 millones y un calendario que ERC ya empieza a defender

El proyecto de la línea orbital no es nuevo. El pla de Rodalies de 2020 ya la dibujó como un anillo de 30 kilómetros entre Cornellà, Sant Boi, el Baix Llobregat y el Vallès, con conexiones a líneas de FGC y Metro. Para los republicanos, es la pieza que falta para transformar la movilidad más allá de los grandes ejes radiales que siempre se han llevado la inversión.

El Govern de Illa, en cambio, lo veía como un proyecto a muy largo plazo. Las conversaciones de las últimas semanas, sin embargo, han acabado por desbloquear ese nudo. La inclusión de una partida específica y un calendario vinculante hace que, en palabras de un miembro de la ejecutiva de ERC consultado por Moncloa.com, «el sí no tenga ya un coste electoral insalvable».

El precedente del pacto de investidura y el temor a que Moncloa se desentienda

De fondo, pesa en la dirección de ERC la experiencia de 2021, cuando los presupuestos de Pere Aragonès se desinflaron por la falta de ejecución de la Generalitat. Por eso, los republicanos han insistido en que el Govern se comprometa a un calendario de hitos, no solo a una cifra. De lo contrario, temen que Moncloa pueda interpretar el acuerdo como una señal de que el ejecutivo catalán ya no necesita nuevos fondos, un riesgo que Junts ha explotado en sus intervenciones de los últimos días.

La lectura desde Palau es más pragmática. Fuentes de Presidencia reconocen a Moncloa.com que «no podemos permitirnos un año entero con el presupuesto prorrogado». Y por eso se han movido. Lo que observamos, sin embargo, es que ERC ha conseguido colocar en el relato público un proyecto ferroviario que hasta hace dos meses apenas aparecía en los medios, y lo ha convertido en el eje de su relato presupuestario.

El lunes, el Consell Nacional no solo votará unas cuentas. Votará una forma de hacer oposición. Y en la sala, con la resaca todavía del 14-F y de la fallida mesa de diálogo, la presión será mayúscula. El pacto no ha muerto, pero por primera vez en meses la coreografía entre Palau y Moncloa ha dejado de ser perfecta.

Guerra con Irán fractura al Golfo: Arabia Saudí frena mientras EAU ataca

El juego de Irán: fragmentar a los rivales del otro lado del golfo

La operación es tan antigua como la inteligencia misma y, sin embargo, en los últimos meses ha alcanzado una eficacia demoledora. Irán ha conseguido que la guerra contra Estados Unidos divida a los monárquicos del Golfo en lugar de unirlos. Durante semanas han caído misiles y drones —más de 2.800 sobre Emiratos Árabes Unidos, según datos de Mandiant— pero lo más afilado no está en las ojivas: está en la capacidad de Teherán para excitar las diferencias que llevan años durmiendo bajo la alfombra de los palacios. Arabia Saudí llama a la desescalada mientras el emirato vecino ejecuta ataques de represalia contra suelo iraní. Kuwait, que la semana pasada detuvo a una pequeña unidad de la Fuerza Quds del IRGC intentando infiltrarse en la isla de Bubiyán, también se inclina por la contención. La postura de Riad no es nueva. El príncipe heredero Mohammad bin Salman arrastra un delicado equilibrio doméstico que no se aplica a los estados más pequeños del Golfo.

MBS necesita que el turismo, la tecnología y las finanzas sigan funcionando. Visión 2030, ya recortada, se vendría abajo si la guerra se prolonga con el estrecho de Ormuz cerrado —aunque el reino sortea el bloqueo con oleoductos que rodean el cuello de botella por el Mar Rojo, un lujo que Baréin o Catar no tienen—. Pero lo que frena al monarca saudí es, sobre todo, la presencia de Israel como combatiente del bando estadounidense. Operación Epic Fury puede hacer añicos los esfuerzos de normalización con el Estado judío que la administración Trump venía cocinando. El embajador saudí Rayed Krimly lo ha dejado negro sobre blanco en un mensaje de X: “El Reino de Arabia Saudí sigue apoyando la desescalada y el diálogo”. Traducción para el oficio: no abrimos fuego.

Abu Dabi, sin embargo, lee la partida con otro manual. Mohammed bin Zayed (MBZ) está convencido de que solo una respuesta militar contundente estabiliza la región. De hecho, impulsó la guerra contra los hutíes en 2015 junto a los saudíes, y ahora ha decidido alinearse inequívocamente con Washington y Tel Aviv. La embajadora estadounidense ante la ONU confirmó el lunes que los Emiratos han recibido el sistema israelí Cúpula de Hierro y lo han utilizado para derribar misiles entrantes. Es una coordinación defensiva operativa sin precedentes. Y aún hay más: según el New York Times, Emiratos Árabes Unidos lanzó ataques de represalia contra Irán a principios de abril, justo cuando Trump ordenaba un alto el fuego temporal. Funcionarios americanos filtraron que no molestó; al contrario, “bienvenida la participación”.

La fractura, por tanto, no es solo entre saudíes y emiratíes. Baréin, anclado al pacto de Abraham con Israel, sigue la estela de Riad por pura dependencia estratégica. Kuwait, con la detención del comando iraní aún caliente, insiste en que las milicias chiíes controladas por Teherán han atacado sus intereses y pide desescalada. Catar, con su independencia habitual, se alinea con la mayoría no beligerante. El resultado es un mapa de alianzas roto que debilita tanto al CCG como a la capacidad de respuesta conjunta frente a Irán.

Todo esto es inteligencia pura, ejecutada sobre el terreno y en el ciberespacio. Teherán ha sabido leer mejor que nadie el libro de la divergencia. Las brechas entre saudíes y emiratíes venían de atrás —la guerra en Yemen, el conflicto en Sudán— pero la guerra de Estados Unidos contra el régimen iraní las ha convertido en una trinchera activa. El dato más revelador es la salida de Emiratos de la OPEP el 1 de mayo, tras años de rumores. No es solo economía: es un mensaje de autonomía estratégica que golpea los intereses saudíes en la cartel, debilita a la OPEP+ y, de paso, castiga a Irán con un bloque de influencia alternativo. Esta era la jugada que Moscú o Pekín llevaban años esperando, pero ahora Roma la ha movido el pequeño socio de Washington.

En los pasillos del CNI llevan meses estudiando este escenario, aunque públicamente no figure en los informes que se elevan a la Comisión de Secretos Oficiales. Lo que ocurra en el Golfo afecta directamente a la seguridad energética española, y más cuando el gas natural licuado de Catar —que sí o sí transita por Ormuz— alimenta las plantas de Regasificación de la Península. Pero la capa confidencial que me transmiten es otra: la cooperación entre Emiratos Árabes Unidos e Israel está creando un nodo de espionaje tecnológico que ya supera en agilidad a los canales tradicionales de Five Eyes. Tel Aviv comparte inteligencia sobre la red de misiles iraníes casi en tiempo real; Abu Dabi la traduce a objetivos concretos. Es un modelo que MBS no puede emular sin sacrificar su legitimidad en casa.

El Golfo se parte en dos, y el que pierde no es Irán: somos todos los que dependemos de que el estrecho de Ormuz siga siendo un pasillo, no un campo de pruebas para la inteligencia.

Dossier Moncloa: Ojos en la Sombra

Pese a la apariencia de desorden kabuki, lo que estamos presenciando en el Golfo es una operación de inteligencia en toda regla. El vector de amenaza no es solo cinético: es una combinación de infiltración HUMINT, sabotaje a la cohesión política y guerra de influencia. La detención en Kuwait de una célula del IRGC con planes para actos hostiles revela que Teherán sigue utilizando operativos clandestinos en suelo árabe con la misma naturalidad con la que se usan los misiles. La inteligencia humana es el complemento perfecto de las lluvias de drones, porque la confianza no se rompe solo con explosiones: se rompe cuando un aliado sospecha que el vecino está negociando a sus espaldas.

Las agencias implicadas son fáciles de identificar sobre el papel, pero difíciles de dibujar en el tablero. Atacando está, sin duda, la Unidad 400 de la Fuerza Quds, más conocida como el ala exterior del IRGC, que opera con autonomía del Ministerio de Inteligencia de Irán (MOIS). En el lado que resiste el intento de división, la Agencia de Inteligencia de los Emiratos (AED) ha tejido una red de enlaces con el Mossad que, si me apura, es el salto más relevante desde que el Sha perdió el trono en 1979. El director de la CIA, mientras tanto, actúa como el gran certificador de las operaciones de represalia emiratíes, bendiciendo ataques que no figuran en ninguna notificación de la Casa Blanca. Riad, por su parte, está en una posición incómoda: la Presidencia General de Inteligencia saudí (Al-Mukhabarat Al-A’amah) traslada información a Washington y Tel Aviv, pero se niega a convertirla en fuego directo.

El material comprometido en estos días —detalles de los ataques a infraestructuras, comunicaciones entre altos mandos, informes sobre células durmientes en Kuwait— supera, en mi estimación, el nivel Secreto. La naturaleza de la infiltración frustrada y la coordinación entre Emiratos e Israel exigen canales de transmisión que operan con protocolos de Top Secret bilateral, de los que ni siquiera la OTAN tiene visibilidad completa.

El precedente histórico que rescato en esta ocasión es menos aparatoso que Stuxnet pero igual de revelador. En 1996, los atentados contra las Torres Khobar en Arabia Saudí, atribuidos a Hezbolá con apoyo iraní, ya forzaron a los saudíes a elegir entre la represalia visible y la asimilación del golpe. Optaron por lo segundo, y desde entonces cultivaron una política de apaciguamiento que MBS heredó. Lo que ha cambiado esta vez es que Emiratos ha decidido no heredar nada: ha saltado la valla. Como escribí en El quinto elemento, el próximo 11S empezará con un clic, pero la fractura del Golfo demuestra que también puede comenzar con un misil que nadie reclama.

Mi posición editorial es moderada pero firme: no es sensato pedir a los Estados del Golfo una unidad que nunca han tenido, pero sí es imprescindible que el CNI y el CCN-CERT analicen este cisma como un posible patrón de ataque híbrido exportable al Magreb o a la propia frontera sur. La cooperación emiratí-israelí es un modelo que, si se consolida, dejará fuera a Rabat —no por falta de voluntad, sino porque la arquitectura de inteligencia del Magreb es aún muy dependiente de la DGST marroquí y del enfoque franco-español. Habrá que ver cómo reacciona Pekín, que hasta ahora era el facilitador de la distensión entre saudíes e iraníes. ¿Seguirá siendo el mediador si la guerra entierra la reconciliación que consiguió en marzo de 2023?

El próximo informe de la Casa Blanca sobre la Operación Epic Fury, que según fuentes internas se presentará a finales de junio, será la primera prueba de fuego. Y añado: la incertidumbre en la atribución de los ataques, un arte siempre resbaladizo, me obliga a recordar que el humo de la guerra cubre también las operaciones encubiertas.

Comuns exige a Illa 650 millones más para vivienda pública en los Presupuestos

La negociación de los Presupuestos de la Generalitat para 2026 encara una semana decisiva con la vivienda pública convertida en la principal línea roja. Comuns, a través de su líder parlamentaria Jéssica Albiach, ha puesto sobre la mesa una exigencia que amenaza con tumbar las cuentas si no se atiende: un incremento de 650 millones de euros en las partidas de vivienda.

Según ha revelado El País y confirman a Moncloa.com fuentes conocedoras de la negociación, esa cifra supone un salto del 60% respecto al presupuesto actual y situaría la inversión total por encima de los 1.700 millones de euros. Albiach ha trasladado al president Salvador Illa que sin ese refuerzo su formación no apoyará las cuentas. ‘La vivienda pública no puede ser la variable de ajuste si queremos que la legislatura no descarrile’, habría advertido en la última reunión.

Una exigencia millonaria que sitúa la vivienda en el centro del tablero

Los 650 millones adicionales que reclaman los Comuns se destinarían íntegramente a la construcción de vivienda pública de alquiler asequible, la rehabilitación del parque existente y la compra de suelo. La formación detalla que la mayoría de los partidos ha mostrado su preocupación por el agravamiento de la crisis habitacional en Cataluña, donde el precio medio del alquiler en Barcelona ha superado los 1.200 euros este año y el acceso a una primera vivienda se ha convertido en una utopía para los jóvenes.

En los últimos presupuestos, la Generalitat destinó unos 1.100 millones a vivienda, un repunte respecto a ejercicios anteriores que los Comuns consideran insuficiente. ERC, por su parte, también ha presionado para aumentar las partidas del Departament de Territori, que dirige la republicana Ester Capella, aunque sin llegar a cifras tan contundentes. La aritmética parlamentaria obliga a Illa a satisfacer a ambos aliados si quiere evitar un bloqueo.

Illa, entre la espada de ERC y la pared de los Comuns

La mayoría del PSC es frágil: 33 escaños que necesitan los 20 de ERC para alcanzar la mayoría absoluta. Sin embargo, el Govern no quiere aparecer exclusivamente atado a los republicanos, por lo que los 6 diputados de los Comuns adquieren un valor estratégico.

ERC ha vinculado su apoyo presupuestario al cumplimiento del pacto de investidura en financiación singular y lengua, pero la vivienda también ocupa un lugar destacado en su agenda. El president Illa mantendrá una nueva ronda de contactos con los grupos la próxima semana y, según fuentes del Govern, la vivienda centrará gran parte de las conversaciones. El calendario aprieta: el proyecto de Presupuestos debe entrar en el Parlament antes de finales de junio.

La negociación se ha convertido en un pulso de equilibrios: Illa necesita tanto a ERC como a los Comuns, y la vivienda se erige como la moneda de cambio que puede abrir —o cerrar— la puerta a un acuerdo a tres bandas.

El déficit crónico de vivienda pública y la comparativa con otras autonomías

Para calibrar la dimensión de la exigencia de los Comuns, conviene recordar algunos datos. Según la Agència Catalana de l’Habitatge, en los últimos cinco años se han promovido unas 4.500 viviendas de protección oficial, muy lejos de las 25.000 que los expertos consideran necesarias para aliviar la presión. El parque público catalán apenas alcanza el 2% del total, frente al 9% de Países Bajos o el 15% de Austria.

En el ámbito estatal, la comparación tampoco favorece a Cataluña. El País Vasco, con menos población, invierte anualmente más de 600 millones de euros en vivienda, y Navarra supera los 200 millones; en términos per cápita, ambas comunidades duplican el esfuerzo catalán. ‘Si no igualamos al menos la inversión per cápita de Euskadi, seguiremos perdiendo oportunidades’, ha insistido Albiach.

El Govern, a través del conseller de Economia, ha evitado concretar una cifra. Fuentes del departamento admiten a Moncloa.com que se trabaja en un plan plurianual de vivienda que podría rondar los 2.000 millones hasta 2030, pero sin comprometer aún los presupuestos de este ejercicio. Esa indefinición irrita a los Comuns, que ven en la demora una estrategia para diluir su principal bandera.

Mientras, el impacto en la relación con el Gobierno central no es menor. Una Cataluña con presupuestos estables y un Govern que muestra músculo en vivienda podría aliviar la presión sobre Moncloa, que también afronta su propia crisis habitacional. Sin embargo, un fracaso en las cuentas catalanas abriría un nuevo frente de inestabilidad a las puertas de un ciclo electoral.

Observamos, en definitiva, un escenario en el que 650 millones de euros pueden ser tanto una inversión social como un peaje político. La semana que viene, las reuniones en el Palau dirán si la vivienda consolida el pacto o lo dinamita.

Nunca vuelvas a hacer huevos revueltos secos: el ingrediente secreto que los deja siempre jugosos

No me avergüenza admitirlo: durante años, mis desayunos más ambiciosos acababan en tragedia. Esos huevos revueltos que soñaba cremosos se convertían irremediablemente en una masa seca y gomosa apenas perdía dos minutos friendo el pan. Hasta que descubrí el ingrediente secreto que lo cambia todo: la maicena.

El secreto del éxito

  • Disolución estabilizadora: Bate una cucharadita de maicena con una cucharada de agua antes de añadir los huevos. Así evitas que las proteínas se resequen.
  • Fuego bajo y mimo constante: Cocina los huevos a temperatura baja, removiendo sin parar. El calor suave te da el control total sobre la cremosidad.
  • Retira un punto antes de lo perfecto: Cuando aún brillen y estén ligeramente cuajados, sácalos del fuego. El calor residual terminará la cocción sin secarlos.

Ingredientes

  • 3 huevos frescos de tamaño L
  • 1 cucharadita (5 g) de maicena
  • 1 cucharada (15 ml) de agua fría
  • 1 nuez generosa de mantequilla (unos 10 g, o aceite de oliva suave)
  • Sal en escamas al gusto
  • Pimienta negra recién molida (opcional)

Cómo preparar los huevos revueltos más cremosos

Pon un cazo pequeño al fuego más bajo que tengas. Mientras, en un cuenco, disuelve la maicena en el agua fría removiendo con una cucharilla hasta que no queden grumos. Casca los tres huevos dentro del mismo cuenco y bátelos enérgicamente con un tenedor durante 20 segundos, integrando aire para una textura más esponjosa. No hace falta ningún cacharro extra.

Echa la mantequilla en el cazo y deja que se derrita lentamente, sin que llegue a burbujear. Cuando esté líquida, vierte la mezcla de huevo y maicena. Aquí empieza la danza: con una espátula de silicona, remueve sin parar, en movimientos amplios que arrastren toda la base del cazo. Notarás cómo el líquido empieza a cuajar en finas láminas.

Al cabo de dos minutos, la mezcla se habrá transformado en una crema brillante. Las partes cuajadas y las líquidas se abrazarán en una textura aterciopelada. Este es el instante crítico: en cuanto veas que los huevos forman una masa homogénea pero todavía reluciente de humedad, retíralos del fuego. El calor residual acabará de cocinarlos en el plato y la maicena hará su magia, manteniendo cada bocado jugoso durante varios minutos.

El aroma a mantequilla tostada llenará la cocina. Pon una pizca de sal en escamas y, si te gusta, un golpe de pimienta. Sirve enseguida sobre una rebanada de pan rústico tostado y prepárate para un desayuno que no se reseca aunque te entretengas con el café.

Variaciones y maridaje

Estos huevos revueltos jugosos maridan de maravilla con un zumo de naranja natural o, si prefieres un toque más festivo, con una copa de cava brut. Si no puedes tomar lácteos, sustituye la mantequilla por aceite de oliva virgen extra de sabor suave; el resultado sigue siendo cremoso y la maicena cumple su función igual de bien.

Para un desayuno rápido, la misma técnica funciona con tres huevos batidos en el microondas en intervalos de 30 segundos, removiendo cada vez. Eso sí, la textura en sartén es insuperable. Si cocinas para varios, la maicena te regala un margen extra: los huevos se mantienen jugosos hasta diez minutos después de sacarlos del fuego, algo imposible con un revuelto convencional.

El truco, documentado por la bloguera Mandy Lee y popularizado por el cocinero Kenji López-Alt en su web oficial, demuestra que a veces el mejor utensilio de cocina es una simple cucharadita de maicena.

Madrid: el PP presume de fortaleza y unidad frente a la oposición sin candidatos

A un año de las elecciones autonómicas y municipales de 2027, el Partido Popular de Madrid exhibe una fortaleza interna y una unidad de proyecto que contrasta con el desconcierto de la oposición. Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida se perfilan como candidatos indiscutibles, mientras las fuerzas de izquierda y Vox se enredan en luchas intestinas sin liderazgos definidos.

El contraste se escenificó este viernes 15 de mayo, día de San Isidro, durante el acto institucional de entrega de medallas en el Palacio de Cibeles. Sin lluvia de encuestas, las que se conocen sitúan al PP flirteando con la mayoría absoluta. Los populares gobiernan en más de 110 de los 179 municipios de la región y se aferran a esa base de poder territorial como prueba de solidez.

El número dos de Ayuso, Alfonso Serrano, respondió con ironía a las críticas de Más Madrid sobre una supuesta «profunda debilidad» de la presidenta. «Sí, ¿no ven lo deprimidos que estamos?», bromeó, enarbolando la unidad como principal activo. Serrano fue taxativo: «Nadie duda de quiénes van a encabezar las candidaturas del PP de Madrid». Una afirmación que incluye a Almeida, quien el año pasado dejó la puerta abierta a no repetir, pero que desde principios de 2026, cuando la presidenta regional lo dio por hecho, no ha vuelto a mostrar ambigüedad alguna.

Frente a esa fortaleza, Serrano retrató a una izquierda «menguante» que, a su juicio, «está en dividir y crispar, mientras se apuñalan entre ellos». La polémica por el viaje de Ayuso a México, que la oposición ha tratado de exprimir, fue tachada por el dirigente popular de «artificial» y respondida con un golpe de humor: «Puedo asegurar que la presidenta y las personas que la han acompañado, a diferencia de cuando viaja el Gobierno de España, ha dejado las habitaciones igual que las han encontrado».

En el lado opuesto, la soledad de la portavoz socialista en el Ayuntamiento, Reyes Maroto, resulta elocuente. Compareció en solitario y reiteró su deseo de repetir como candidata, pero en el PSOE madrileño, la dirección se lava las manos y remite a unas futuras primarias. Nombres como el de Óscar López suenan para la Comunidad, pero el vacío municipal es total. La portavoz en la Asamblea, Mar Espinar, ni siquiera acudió a Cibeles.

Tampoco Más Madrid ha resuelto sus pugnas. El choque público entre Mónica García y Emilio Delgado mantiene al partido pendiente de primarias, mientras Rita Maestre y Manuela Bergerot aprovecharon el día para criticar a Ayuso. Bergerot seguía preguntando por los gastos del viaje a México, en una ofensiva que el PP despacha con sorna.

La oposición en Madrid no tiene hoy, a un año de las urnas, ni candidatos claros ni un discurso unificado. Eso es agua para el molino del PP.

En Vox, el espectáculo es similar. Javier Ortega Smith acudió como portavoz ‘legal’ en plena batalla judicial con su partido tras haber sido expulsado. La portavoz parlamentaria, Isabel Pérez Moñino, evitó el acto institucional y prefirió la pradera. Mientras, ïñigo Henríquez de Luna, posible candidato a la Alcaldía, se dejó ver en la misa de la Colegiata. Guerra sin disimulos.

Análisis: ¿Por qué la debilidad de la oposición es la mayor fortaleza del PP?

El panorama que dibuja el PP se asienta en un hecho demoscópico: la dispersión del voto de la izquierda y la falta de referentes podrían neutralizar cualquier alternativa. En el ciclo electoral 2015-2019, Ahora Madrid y la candidatura de Ángel Gabilondo lograron articular un discurso común que disputó el poder municipal y autonómico. Hoy, el mapa se parece más al de 2023: una izquierda fraccionada que el PP capitaliza con una oferta de estabilidad y gestión.

Las comparaciones con otras grandes capitales refuerzan esta lectura. Mientras Barcelona asiste a un baile de pactos poselectorales, Madrid exhibe un gobierno municipal consolidado y una presidencia autonómica que las encuestas sitúan cerca de la mayoría absoluta. La unidad interna del PP es real: los 110 alcaldes y la disciplina de voto en la Asamblea lo atestiguan.

Pero esta fortaleza no está exenta de riesgos. La ausencia de oposición puede fomentar el desgaste por falta de control, y cualquier reagrupamiento de última hora o la irrupción de un liderazgo inesperado podría alterar la ecuación. De momento, sin embargo, la sensación en la calle Génova es de calma. El PP no tiene quien le tosa en Madrid. Por ahora.

Desde que le enseñé esta receta a mi madre, la prepara todas las semanas: ñoquis caprese al horno con 3 ingredientes

¿Cuántas veces has llegado a casa con hambre y sin ganas de complicarte, solo para acabar pidiendo pizza? A mí me pasaba hasta que encontré una receta que tapa bocas, sale con tres ingredientes de los de verdad y se hornea sola mientras tú te quitas los zapatos. Y sí, desde que se la pasé a mi madre, la repite todas las semanas sin excepción. Estos ñoquis caprese al horno son el comodín perfecto para esa cena en la que en casa hay quien no come carne y quien mira la ensalada con recelo.

La combinación de tomate, mozzarella y albahaca es imbatible, como ya sabíamos por la ensalada caprese. Pero llevada al horno con los ñoquis de patata, se convierte en un plato caliente que abraza. En apenas 30 minutos, con una sola bandeja y casi sin manchar, tendrás un gratinado que resuelve cualquier comida entre semana.

El secreto del éxito

  • La salsa se asa, no se cuece: usar un tomate triturado de buena calidad (passata densa) y darle un golpe de calor en el horno concentra los azúcares naturales y elimina la acidez metálica del tomate industrial. Si puedes, prepara la salsa tú mismo un rato antes.
  • Los ñoquis, en una sola capa: extenderlos sin amontonar permite que se doren ligeramente por abajo, creando un contraste de texturas entre lo crujiente y lo tierno. Nada que ver con la pasta hervida.
  • La albahaca, siempre al final: si se hornea, pierde su aroma fresco y se vuelve mustia. Añadir las hojas enteras recién salido del horno le da ese perfume que convierte la receta en un plato de verano aunque fuera nieve.

Ingredientes

  • 500 g de ñoquis de patata (de nevera o estantería, sin necesidad de hervir)
  • 400 g de salsa de tomate triturado (passata, o tomate natural rallado y reducido con ajo)
  • 250 g de mozzarella fresca (mejor de leche de búfala, aunque la de vaca también funciona)
  • Un manojo generoso de albahaca fresca
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación paso a paso

Lo primero es encender el horno a 200 °C (con ventilador, o 220 sin él). Mientras calienta, dora un diente de ajo laminado en una sartén con el aceite de oliva. Cuando empiece a bailar, añade el tomate triturado y una pizca de sal. Deja que reduzca un par de minutos a fuego medio: queremos una salsa densa, no un caldo.

Engrasa ligeramente una fuente de horno (la que luego puedas llevar directamente a la mesa). Extiende los ñoquis directamente desde el paquete, sin cocción previa. Dales una sola capa y cubre con la salsa de tomate caliente. No los ahogues; la gracia está en que se asen a medias, no que naden.

Corta o desgarra la mozzarella sobre la superficie, y hornea todo durante 15–18 minutos. El queso debe burbujear y dorarse en algunos puntos; los ñoquis quedarán tiernos por dentro y ligeramente crujientes en la base. Justo al sacar del horno, desparrama las hojas de albahaca fresca. Ese aroma te dirá que ya lo tienes.

Variaciones y maridaje

Para beber, un tinto joven con buena acidez (un Mencía o un Garnacha) corta la grasa de la mozzarella y refresca el paladar. Si prefieres blanco, un Verdejo bien frío funciona de maravilla con el tomate asado y la albahaca.

Si tienes una freidora de aire, reparte los ingredientes en una bandeja apta, baja la temperatura a 180 °C y hornea solo 10-12 minutos. La ventilación extra dora el queso más rápido.

Para una versión vegana, usa ñoquis sin huevo (muchos de los comerciales son solo patata y harina), mozzarella vegetal y un chorrito de levadura nutricional para el toque umami. Si eres celiaco, busca ñoquis certificados sin gluten; la receta se mantiene idéntica.

Guarda las sobras en la nevera hasta 3 días. Recalienta en horno o airfryer para que no pierda textura; el microondas lo dejará gomoso. También puedes congelar la bandeja ya montada (sin la albahaca) y hornear directamente 25 minutos desde congelado.

La OTAN despliega robots terrestres en Letonia a 200 km de Rusia

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La OTAN ha probado robots terrestres no tripulados en el ejercicio Crystal Arrow en Letonia, a menos de 200 km de la frontera con Rusia, utilizando UGV estonios y ucranianos.
  • ¿Quién está detrás? La OTAN, con tropas letonas y apoyo de veteranos ucranianos, fabricantes como Ark Robotics, UGV Laboratory y otros.
  • ¿Qué impacto tiene? La guerra terrestre autónoma da un paso al frente en el flanco oriental, obligando a Rusia a recalcular sus defensas y acelerando la carrera de robots en Europa.

La OTAN ha desplegado vehículos terrestres no tripulados (UGV) en el ejercicio Crystal Arrow en Letonia, a menos de 200 kilómetros de la frontera rusa, para probar su capacidad de combate en primera línea. Según informa Defense News, las fuerzas letonas equiparon al bando oponente con robots de ruedas, sorprendiendo a un equipo azul que solo contaba con drones aéreos.

“Son multiplicadores de fuerza y han llegado para quedarse”, declaró el teniente coronel Andris Brūveris, comandante del 2.º Batallón de Infantería Mecanizada de Letonia, durante una sesión informativa en el área de entrenamiento de Sēlija. Brūveris, al mando de las fuerzas rojas, empleó UGV cedidos por veteranos ucranianos para misiones de reconocimiento, ataque, reabastecimiento y evacuación de bajas.

Robots de Estonia y Ucrania: el bando rojo sorprende en el bosque letón

El ejercicio puso a prueba pequeños robots de cuatro ruedas como el Ark-1, de la startup estonia Ark Robotics, y el Simba, del fabricante ucraniano UGV Laboratory. El Ark-1, del tamaño de un coche teledirigido, puede alcanzar 40 km/h y transportar una mina antitanque de 15 kilogramos hasta una posición enemiga. “Si encuentro un objetivo valioso, es un dron suicida: puedo generar un efecto cinético”, explicó Brūveris. Durante Crystal Arrow, el equipo rojo lo utilizó para reconocimiento a 15 kilómetros, incluso cuando el viento impedía volar drones aéreos.

El Simba, con capacidad de carga superior a 200 kg, se usó como dron logístico. Ambos sistemas demostraron que la brecha en la guerra terrestre no tripulada se está cerrando a toda velocidad. El factor sorpresa fue total. “El primer día de entrenamiento se reían y decían que era un juguete”, relató un instructor ucraniano de Ark Robotics, apodado Backspace. “Ayer, en la operación, estaban en shock”.

Lecciones inmediatas: doctrina, terreno y la cuenta atrás para 2027

La OTAN no solo evaluó el rendimiento táctico, sino que integró la experiencia en su Iniciativa de Disuasión en el Flanco Oriental. El general de brigada Chris Gent, jefe adjunto de transformación e integración del Mando Terrestre Aliado, afirmó que los UGV se emplearon “deliberadamente con las fuerzas opositoras para que las fuerzas amigas comprendieran la amenaza y cómo contrarrestarla”. La alianza ya estudia ratios óptimos entre sistemas tripulados y no tripulados, y cada nación decidirá qué comprar y en qué cantidad.

Un primer obstáculo fue la cobertura de red. Los densos bosques de abedules y pinos de Letonia interfirieron con las señales de Starlink, lo que obligó a planificar las rutas de avance según la cobertura arbórea. “Hay que adaptar la doctrina al terreno”, admitió Brūveris. Aun así, la facilidad de manejo sorprendió: las tropas letonas y canadienses necesitaron solo dos o tres días de instrucción.

“Estos sistemas no tripulados son el futuro, porque, de una forma u otra, son más baratos que las vidas humanas”, zanjó Brūveris. La previsión de la industria ucraniana es que 2027 será el año del boom de los UGV, comparable al de los drones FPV en 2023.

Equilibrio de Poder

El ensayo letón es una señal nítida de que la OTAN está llevando la automatización terrestre al umbral de Rusia. Para Moscú, acostumbrada a dominar el paisaje blindado, la aparición de enjambres de robots suicidas a 200 kilómetros de su frontera no es un detalle menor. La doctrina militar rusa ha dependido históricamente de la superioridad numérica en carros y artillería, pero la combinación de drones aéreos y terrestres baratos puede erosionar esa ventaja. El Kremlin guarda silencio, aunque es previsible que acelere su propio programa de UGV, ya probado en Siria.

Washington observa con interés, pero el protagonismo es europeo. Estados Unidos sigue centrado en el Indo-Pacífico y en su repliegue estratégico, lo que obliga a los aliados europeos a asumir la primera línea de disuasión. La participación de empresas estonias, letonas, polacas y ucranianas indica que el ecosistema industrial de defensa europeo ya no espera a las grandes plataformas estadounidenses. El ejercicio Crystal Arrow es, en la práctica, un laboratorio de la autonomía estratégica europea en defensa terrestre.

Para España, el impacto inmediato es limitado, pero la tendencia es clara. La moncloa y el Ministerio de Defensa observan estos movimientos con la vista puesta en la próxima cumbre de la OTAN en La Haya y en las presiones para elevar el gasto militar al 5% del PIB. Aunque el escenario báltico parece lejano, la incorporación de UGV cambiará los estándares de la guerra terrestre y, con ellos, los requerimientos de interoperabilidad para los contingentes españoles desplegados en Letonia desde 2017. Además, la experiencia ucraniana subraya que estos sistemas pueden ser efectivos en misiones de control de fronteras y vigilancia en el Sahel, donde España tiene intereses.

La OTAN está dejando de preguntarse si los robots tendrán un papel en el campo de batalla y ha pasado a medir a qué velocidad pueden sustituir a los soldados.

El riesgo inmediato es una escalada inadvertida. Los UGV suicidas, si se despliegan en número, difuminan la línea entre defensa y ataque. Un robot que cruza la frontera sin orden humana clara podría desencadenar un incidente mayor. La OTAN es consciente y por eso insiste en mantener el lazo humano en las decisiones de letalidad. Pero a 200 kilómetros de la frontera rusa, en un bosque báltico, la guerra del futuro ya se entrena con una prisa que no deja espacio para la reflexión doctrinal pausada.