El Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) ha publicado este jueves el acuerdo entre Osakidetza y el Sindicato Médico de Euskadi (SME), un pacto que moviliza 75 millones de euros para mejorar las condiciones de los facultativos y que introduce cambios organizativos clave, como la reducción de las guardias de 24 horas y la implantación de sistemas de transcripción de voz en ambulatorios.
Qué cambios introduce el decreto para los médicos
El decreto, que actualiza un convenio que el Servicio Vasco de Salud arrastraba sin renovar desde 2018, reconoce la ‘especial dificultad de captación y fidelización’ del personal médico. Para atajarla, se avanza hacia ‘modelos alternativos a las guardias prolongadas de 24 horas’ mediante turnos voluntarios de 12 horas durante los fines de semana, siempre que la organización asistencial lo permita. En paralelo, un grupo de trabajo con representantes de Osakidetza y de los servicios hospitalarios dispondrá de seis meses para plantear un calendario de hasta cinco años que concrete la transición, según consta en el texto oficial.
En materia de descansos, cada guardia presencial —o localizada con activación nocturna después de las 22:00 horas— generará una libranza que computa como jornada efectiva, no recuperable. Quienes acumulen más de 48 guardias al año tendrán un día adicional de descanso; si superan las 60, dos. Además, se reduce de forma progresiva la edad de exención de guardias, que en 2027 pasará de 55 a 54 años y en 2030 se situará en los 50, con un informe de impacto previo.
Digitalización, autoconcertación y retribuciones
La lucha contra la burocracia en atención primaria se traduce en la ‘implantación inminente’ de un sistema de transcripción automática de voz en las consultas, mientras que el personal de enfermería asumirá funciones de triaje para aliviar la carga del médico. En ese mismo ámbito se pondrá en marcha un pilotaje de actividad asistencial limitada a cinco horas diarias, con un máximo de 30 actos médicos por jornada y 150 por semana, y módulos de autoconcertación de cuatro horas para reducir las listas de espera en consultas y pruebas complementarias.
En el terreno económico, el acuerdo distribuye la mejora retributiva de las guardias en tres ejercicios (2026, 2027 y 2028). El consejero de Salud, Alberto Martínez, ha cuantificado el coste total en 75 millones de euros. Para la autoconcertación, que los médicos habían dejado de realizar durante la primavera —lo que disparó las demoras quirúrgicas—, se fijan módulos de cuatro horas retribuidos con 328 euros cada uno. En los PAC y Urgencias, los módulos tendrán una actividad adaptada a las características de cada dispositivo.
El acuerdo reserva las mejoras exclusivamente al colectivo facultativo y deja fuera al resto de categorías de la sanidad pública vasca, lo que ha generado protestas del resto de sindicatos.
El contexto político y la reacción del Gobierno Vasco
El pacto, que el SME y Osakidetza cerraron tras semanas de movilizaciones corporativas que se replicaron en otras comunidades, ha tensado la mesa sectorial. El resto de centrales, mayoritarias en la representación, anuncian un otoño intenso y no descartan huelgas. El Departamento de Salud, con Martínez al frente, defiende la ‘singularidad’ de la profesión médica por su responsabilidad y formación, y el decreto insiste hasta seis veces en la necesidad de ‘garantizar la continuidad asistencial’.
Al margen del clima laboral interno, el Ejecutivo vasco ha aprovechado la publicación del decreto para cargar contra la ministra de Sanidad, la socialista Mónica García, a quien responsabiliza del déficit crónico de facultativos en el Sistema Nacional de Salud y de la falta de una política estatal de planificación de recursos humanos. La tensión entre Vitoria y Madrid se suma así a un otoño cargado de negociaciones sectoriales y posibles conflictos en Osakidetza.
