Trump avisa: la gasolina subirá mientras continúe la guerra con Irán

El presidente admite que los precios del combustible pueden encarecerse por el conflicto y el cierre del estrecho de Ormuz. Promete que bajarán cuando termine la guerra.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha admitido que la gasolina puede encarecerse mientras prosiga la guerra con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
  • ¿Quién está detrás? El presidente estadounidense, desde Las Vegas, ha vinculado directamente el conflicto en Oriente Medio con los precios en el surtidor.
  • ¿Qué impacto tiene? La volatilidad del petróleo presiona al alza los costes energéticos globales, con efecto directo sobre la inflación en EE.UU. y en Europa.

El presidente Donald Trump ha reconocido este miércoles desde Las Vegas que la gasolina puede seguir subiendo en Estados Unidos mientras continúe la guerra con Irán. La advertencia, inusual para un mandatario en pleno conflicto, rompe con el discurso oficial que suele minimizar el impacto económico de las decisiones militares.

Una factura en el surtidor: 4,08 dólares el galón

Trump, en un acto con seguidores, aseguró que en cuanto la situación con Irán se resuelva, el petróleo bajará y, con él, el precio de casi todo. “En cuanto termine el asunto de Irán, el petróleo va a bajar y habremos logrado algo milagroso en un tiempo récord”, afirmó. Pero también dejó un aviso: “Puede que tengamos que enviarlo otra vez hacia arriba; ya saben lo que pasa cuando lo enviamos hacia arriba”. Esas palabras, recogidas por el Washington Examiner, ponen cifra a una realidad que los hogares americanos sienten cada vez que llenan el depósito. Según la AAA, el precio medio nacional de la gasolina se sitúa en 4,08 dólares por galón, un nivel que no se veía desde los picos de la crisis inflacionaria de 2022.

Trump sabe que el precio de la gasolina define elecciones. Y ahora cada llenado de depósito es un recordatorio del coste del conflicto con Irán.

El bloqueo de Ormuz y el enfado con las petroleras

El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial, permanece cerrado desde que la escalada militar entre Washington y Teherán alcanzó un punto crítico. La administración Trump logró en junio un alto el fuego preliminar de 60 días y negociaciones de paz que enfriaron los mercados: durante semanas, los precios del combustible retrocedieron. Pero el acuerdo se rompió y la cotización del petróleo volvió a dispararse. El presidente, además, cargó el lunes en el Despacho Oval contra las grandes refinerías . “Chevron y Exxon Mobil han ganado demasiado”, dijo, y les exigió que “devuelvan algo de eso al público” y recorten el precio de venta al consumo. La reprimenda no es nueva: Trump ya utilizó en su primer mandato la presión tuitera para forzar a la OPEP a bombear más crudo. Ahora el adversario no es un cartel, sino dos gigantes con beneficios récord en el segundo trimestre.

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La lógica de Washington

La declaración de Trump no es un desliz: es un movimiento de gestión de expectativas. Admitiendo que la gasolina puede subir, pero prometiendo que bajará con el fin de la guerra, el presidente se blinda frente a la irritación del votante. La misma estrategia que empleó Ronald Reagan durante la guerra Irán-Irak en los años ochenta, cuando los precios del crudo se dispararon y la Casa Blanca señaló a Teherán como único responsable.

Detrás de la reprimenda a Chevron y Exxon Mobil hay también una lógica electoral: los estadounidenses castigan en las urnas los surtidores caros, y Trump necesita desviar el enfado hacia otros actores. Su base electoral, de clase trabajadora y dependiente del coche, es la más vulnerable a los vaivenes del petróleo.

Para España, esta crisis tiene un canal de transmisión inmediato. El Brent, referencia para los carburantes en Europa, se encarece al ritmo de la tensión en Ormuz. Cada euro más en el litro de gasolina se traduce en inflación adicional y en un lastre para el consumo interno. Las aerolíneas y el transporte por carretera notan de inmediato el golpe. Aunque no hay un dato exacto a día de hoy, el traslado es automático. Y si el conflicto se alarga, la desaceleración económica en Estados Unidos podría frenar las exportaciones españolas de bienes de consumo, desde el aceite de oliva hasta la moda de Inditex.

La próxima ventana crítica es la posible reanudación de las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, auspiciadas por Omán. Si fracasan, el presidente ya ha advertido que Irán recibirá “un golpe muy duro”, lo que prolongaría la crisis energética y mantendría la gasolina en máximos.

Ficha del Caso

  • El caso: La guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz disparan la volatilidad del petróleo. Trump admite por primera vez que los precios de la gasolina pueden subir y promete una bajada cuando el conflicto termine.
  • Datos clave: Gasolina a 4,08 $/galón en EE.UU.; el 20% del crudo mundial cruza Ormuz; alto el fuego roto en julio; críticas a Chevron y Exxon Mobil.
  • Para España: La escalada del Brent encarece el combustible y la cesta de la compra, en un contexto de inflación aún sensible. Las exportaciones españolas a EE.UU. podrían verse lastradas por una ralentización del consumo americano si los precios aprietan los bolsillos.