Almeida augura una campaña ‘sucia’ y ‘de odio’ de la izquierda tras el desahucio de Maricarmen

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? José Luis Martínez-Almeida ha vaticinado este sábado una campaña electoral ‘sucia’ y ‘de odio’ por parte de la izquierda durante un acto de precampaña del PP celebrado en Ifema.
  • ¿Quién está detrás? El alcalde de Madrid, arropado por Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP) y por Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid).
  • ¿Qué impacto tiene? El PP desplaza el foco del desahucio de Maricarmen al terreno del relato y convierte el aviso de Más Madrid sobre la calle en argumento electoral de la próxima campaña.

Almeida augura una campaña electoral ‘sucia’ y ‘de odio’ de la izquierda tras el pulso abierto por el caso Maricarmen. El regidor madrileño sitúa el señalamiento en el centro de la próxima cita con las urnas y responde con un mensaje de gestión, de orden y de mayoría social.

La advertencia de Más Madrid que Almeida convierte en argumento electoral

El alcalde de Madrid ha puesto voz a lo que buena parte del Partido Popular piensa desde hace semanas. Durante un acto de precampaña celebrado en Ifema junto a Alberto Núñez Feijóo y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida ha advertido de que la izquierda va a desplegar ‘una campaña de odio, de confrontación, de señalamiento’.

Todo parte de un nombre: el desahucio y la posterior muerte de Maricarmen, la anciana desalojada de su vivienda en el distrito de Retiro. La crisis habitacional ha derivado en malestar social y, desde Más Madrid, se ha trasladado un aviso que el primer edil lee en clave estrictamente electoral: ‘No habrá paz en las calles de Madrid’.

La frase ha funcionado como gasolina. El alcalde la atribuye a la formación que ejerce de oposición municipal y la ha colocado en el eje de su intervención. ‘No nos van a echar de las calles ni nos van a ganar las elecciones’, ha proclamado, antes de apelar a los votantes populares para que den un paso al frente durante la campaña. Al Partido Socialista le reserva otro diagnóstico: usará La Moncloa para sus mítines.

Habrá recorrido. El PP tiene previsto pisar los 21 distritos y todos los barrios de la capital para trasladar su mensaje y defender un cambio político. ‘No podemos perder ni un segundo. Ni uno’, ha insistido el primer edil, que quiere la maquinaria electoral engrasada desde ya.

El aviso de Más Madrid no incomoda a Almeida: le entrega el argumento que el PP necesitaba para ordenar toda la campaña alrededor del orden, la vivienda y la gestión.

Vivienda, Retiro y el relato que Moncloa no controla

campaña electoral Madrid

El desahucio de Maricarmen ha colocado al Ejecutivo central en una posición incómoda, y el PP lo sabe. Almeida ha arremetido contra la política de vivienda del Gobierno con una ironía medida: ‘antes le dieron una vivienda’ a una pareja del exministro José Luis Ábalos que a la anciana desahuciada en Retiro.

Es ahí donde el Ayuntamiento y la Comunidad quieren marcar perfil propio. Frente a la ley estatal de vivienda, el gobierno municipal y el autonómico exhiben sus programas de alquiler asequible y de construcción, con el argumento de que la gestión popular resuelve lo que la norma estatal solo declara. La comparación entre territorios gobernados por el PP y los que dependen de otros partidos se ha convertido en munición de precampaña.

Sobre el escenario, el respaldo a Feijóo fue explícito. El alcalde presentó al presidente nacional como la mejor opción para liderar el país y defendió al PP como el único partido ‘capaz de aunar la mayoría social’ y de ofrecer estabilidad. Las próximas elecciones, dijo, representan una ‘responsabilidad histórica’, y apeló incluso a quienes quieren ‘pensar diferente pero vivir juntos’.

El cierre tuvo dos capas. En el terreno de la soberanía, el regidor sostuvo que ‘el destino de España se juega en Ceuta’ y reprochó al sanchismo no defender ‘nuestra integridad, ni nuestras fronteras y ni nuestra soberanía’. En el simbólico, se apoyó en en el marco constitucional de 1978, en el fortalecimiento de las instituciones y en el crecimiento económico como señas del modelo popular.

Y remató con una paráfrasis del difunto Luis Aragonés: el PP va a ganar porque es ‘mejor’.

El Eje del Poder Popular

Lo que se vio en Ifema fue, antes que un mitin, una foto de unidad. Génova, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad compartieron escenario en plena precampaña, con Feijóo, Ayuso y Almeida alineados en el mismo mensaje. No es un detalle menor para un partido que gobierna once comunidades autónomas y que necesita proyectar estabilidad interna justo cuando el adversario intenta instalar la idea de una crisis social sin resolver en la capital.

El precedente ayuda a entender el marco. El PP perdió el Ayuntamiento de Madrid en 2015 y lo recuperó en 2019; desde entonces ha construido su relato municipal sobre la gestión y la centralidad, no sobre la protesta de calle. Ese es el terreno en el que el alcalde quiere que se lea el caso Maricarmen. La clave estará en si la respuesta llega con datos de vivienda y suelo o si la calle se convierte en el escenario dominante de la campaña.

Hay un riesgo doble. Por un lado, que la izquierda logre fijar la agenda del descontento social durante semanas enteras; por otro, que el flanco de Vox ensanche su discurso y el PP tenga que elegir entre competir en el marco institucional o en el barro. Génova confía en su baza: once comunidades autónomas, dos instituciones madrileñas y un mensaje de gestión que ya ha rendido en las urnas autonómicas.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Frente al señalamiento y la confrontación, gestión, orden y marco constitucional: el PP como única mayoría social posible.
  • Protagonista: José Luis Martínez-Almeida (alcalde de Madrid), arropado por Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso.
  • Próximo hito: Recorrido del PP por los 21 distritos y todos los barrios de la capital durante las próximas semanas de precampaña.

Sánchez abre la precampaña pidiendo ‘urnas llenas’ y ataca a PP y Vox por el voto por correo del 29-N

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Sánchez ha abierto en Dos Hermanas (Sevilla) la precampaña de las generales del 29-N con un llamamiento a ‘urnas llenas’ y un ataque al PP y a Vox por cuestionar el voto por correo.
  • ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE), arropado por María Jesús Montero y por el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Rodríguez.
  • ¿Qué impacto tiene? El PP mantiene su crítica al sistema de sufragio postal y traslada el debate a las garantías del proceso, con Andalucía como primer escenario de la pugna.

Sánchez ha arrancado la precampaña del 29-N pidiendo ‘urnas llenas’ y arremetiendo contra el PP y Vox por el voto por correo.

Voto por correo y urnas llenas: el eje del primer mitin socialista

El primer gran acto de la carrera hacia las generales del 29 de noviembre se ha celebrado en el auditorio Los del Río de Dos Hermanas (Sevilla), feudo socialista por antonomasia, con más de 5.000 asistentes según los cálculos de la propia organización. Junto al líder del Ejecutivo han intervenido la vicesecretaria general del PSOE federal y secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, y el secretario de Organización de los socialistas andaluces y alcalde de la localidad, Francisco Rodríguez.

El jefe del Ejecutivo ha construido su intervención sobre una metáfora de alto voltaje. Se ha reivindicado como ‘un perro que no tiene amo’ que, si sirve a a alguien, ‘es a la gente de a pie. Frente a esa imagen ha colocado a un PP y a un Vox que, a su juicio, difunden la ‘fábula de Pedro y el lobo’ y alimentan el ‘miedo’ y los ‘bulos’.

El núcleo del ataque ha sido el voto por correo. Sánchez ha sostenido que el PP y Vox prefieren ‘cuantos menos voten, mejor’ y ha llamado a llenar las urnas el 29 de noviembre. ‘En urnas llenas gana la gente’, ha proclamado, frente a unas ‘urnas vacías’ donde, según su lectura, ‘ganan los que mueven los hilos’. Ha defendido, además, que quien opta por el sufragio postal es ‘el currante que tiene que trabajar ese domingo’ o personas que no pueden salir de casa para votar.

El PP mantiene el pulso por las garantías del sufragio

El Partido Popular no ha movido un milímetro su posición. El PP mantiene su crítica al sistema de sufragio postal pese a los ataques del jefe del Ejecutivo y sitúa el debate donde cree que está: en las garantías de un procedimiento al que recurren millones de españoles cada cita electoral. En esta redacción entendemos que la posición popular no cuestiona al votante que opta por el correo, sino la fiabilidad de un mecanismo que debe ser escrutado con las mismas exigencias que cualquier otro.

Sánchez PP Vox

El escenario elegido tampoco es casual. Andalucía, con Juanma Moreno al frente de la Junta, ha sido el primer destino de la precampaña socialista. Es la comunidad más poblada de España y uno de los graneros de escaños decisivos para el 29-N, de modo que cada mensaje lanzado desde Dos Hermanas admite una doble lectura: nacional y autonómica.

Sánchez hace del ataque al PP la bandera de su primer mitin; el PP responde con el terreno que domina: las garantías del proceso.

El discurso del ‘miedo’ ha tenido también su capítulo de vivienda. Sánchez ha abierto su intervención con un recuerdo a Mari Carmen Abascal, la octogenaria fallecida tras un desahucio en Madrid, y ha reivindicado los dos Reales Decretos-ley sobre vivienda aprobados esta semana por el Consejo de Ministros, después de que el Congreso de los Diputados derogara los anteriores con los votos del PP, Vox y Junts.

El Eje del Poder Popular

La precampaña arranca con el PSOE en modo ofensivo y con el PP instalado en una posición que le resulta rentable: la de quien exige rigor sin entrar a descalificar al votante. Alberto Núñez Feijóo y el equipo de Génova han hecho de la limpieza institucional uno de los ejes de su discurso, y el pulso por el voto por correo encaja en ese marco. No es un gesto improvisado.

El aterrizaje territorial es donde la pugna se vuelve tangible. Andalucía, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana, gobernadas por el PP, concentran un peso decisivo en el 29-N. Mientras el PSOE trata de movilizar a su electorado con el relato del miedo ajeno, los gobiernos autonómicos populares exhiben gestión propia y un discurso de libertad frente a la tutela del Ejecutivo central. Ahí se juega Génova buena parte de sus escaños.

El precedente es conocido: el PP ya ha reclamado en otras citas un refuerzo de los controles del sufragio postal, una controversia que se reabre en cada ciclo electoral. El riesgo, para los socialistas, es que elevar el tono contra quienes piden garantías acabe reforzando la sospecha. La lectura estratégica es clara: el PP no necesita ganar la polémica del correo, le basta con mantenerla viva hasta el 29-N.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP se presenta como garante de las reglas electorales frente al ataque del Gobierno; su crítica no es al votante, sino al procedimiento.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: La campaña hacia el 29-N y la tramitación en el Congreso de los nuevos decretos de vivienda.

La deuda de Francia escala al 119% del PIB y amenaza con contagiar a la eurozona

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La deuda pública francesa ha escalado al 119% del PIB, más de 3,6 billones de euros, y el déficit superará el 5% este año. El diferencial entre el bono francés y el alemán ha tocado los 150 puntos básicos, máximos desde 2012.
  • ¿Quién está detrás? El Ejecutivo de Emmanuel Macron, con un paquete de recortes y subidas de impuestos de 43.000 millones que los inversores dudan que salga adelante antes de las elecciones de abril. El BCE de Christine Lagarde sigue la escalada sin nombrar a París.
  • ¿Qué impacto tiene? El contagio encarece la financiación de España y de la periferia, tensiona a la banca europea y abre la puerta a una pausa del BCE o a una intervención con el Instrumento para la Protección de la Transmisión tras diciembre.

Francia arrastra una deuda del 119% del PIB y el mercado la señala ya como el epicentro del próximo susto de la eurozona. El dato, correspondiente al segundo trimestre de 2026, equivale a algo más de 3,6 billones de euros: la mayor losa fiscal que ha soportado la segunda economía del euro en su historia reciente.

La tormenta perfecta: 119% de deuda, 5% de déficit y elecciones en abril

El déficit público va a superar el 5% del PIB este año, muy por encima del 3% que fija el Pacto de Estabilidad — la regla fiscal que Bruselas impone a los Estados miembros. El crecimiento se quedará en un 0,5%. Con ese cuadro, el diferencial entre el bono francés y el alemán ha alcanzado los 150 puntos básicos esta semana, el nivel más elevado desde 2012.

El coste de financiarse es ya la primera partida del gasto del Estado francés, por delante de la educación y de la defensa. Eso explica que los inversores vendan bonos galos a marchas forzadas.

Emmanuel Macron lo intenta contener con un calendario político en contra. El primer ministro, Sébastien Lecornu, propuso un paquete de recortes y subidas de impuestos de 43.000 millones de euros, con medidas tan sensibles como frenar la revalorización de las pensiones. Los mercados no se lo creen: con elecciones en abril de 2027, pocos apuestan a que un Gobierno en precario apruebe ajustes de ese calibre antes de las urnas.

El centro de estudios parisino Rexecode ha bautizado la crisis con un acrónimo que duele: FROGS (French Oversized Government and Social Security). Es la réplica a los PIIGS que los mercados usaron contra Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España en 2008. Ahora el enfermo es uno de los acreedores históricos de la eurozona.

El país que dictaba disciplina fiscal en Bruselas es hoy el que la incumple, y la eurozona entera paga la factura en forma de prima de riesgo.

El problema, como siempre en el euro, es el contagio. Un informe de Goldman Sachs señala un ‘claro punto de contagio de los bonos franceses a la deuda de la periferia desde el 1 de octubre’. Lo que empieza en París se convierte en una subida del coste de financiación para España e Italia en cuestión de días. El euro ha caído hasta los 1,12 dólares.

riesgo fiscal Francia

El BCE, entre el rescate encubierto y la pausa que piden los mercados

En Fráncfort nadie ha pronunciado la palabra ‘rescate’. Pero todos la piensan. Christine Lagarde señaló esta semana, ante el Eurogrupo, que el Banco Central Europeo ‘tiene instrumentos para actuar contra dinámicas injustificadas y desordenadas de los mercados’. Es la fórmula ritual que abre la puerta al Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), la herramienta creada en 2022 y nunca estrenada para contener primas de riesgo desbocadas.

El problema es que Francia no es Grecia. Su peso económico es tal que, según el analista de Natixis Patrick Artus, no es seguro que las condiciones del TPI fueran muy estrictas si París tuviera que recurrir a él. Traducción: la eurozona se enfrenta al dilema de rescatar a uno de sus miembros grandes sin los castigos que aplicó a los pequeños.

A eso se suma el debate sobre los tipos. Los mercados descuentan que el BCE detendrá su ciclo de subidas — o hasta lo revertirá — después de diciembre para aliviar la presión sobre los bonos. Los analistas de XTB lo critican sin rodeos: recuerdan que el banco central subió tipos en julio de 2008, meses antes de la caída de Lehman Brothers, y de nuevo en 2011, en plena crisis de deuda europea. ‘Creemos que el BCE se ha vuelto a equivocar’, escriben.

El Eje del Poder Europeo

Lo primero que hay que decir es que este no es un problema de un solo país. Es el pulso fiscal que la eurozona lleva aplazando desde 2020. El eje franco-alemán — el motor histórico de la integración — funciona hoy en modo asimétrico: Berlín mira con frialdad cómo su socio se descarrila mientras la Comisión Europea activa el procedimiento de déficit excesivo contra París, algo impensable hace una década.

Los frugales del norte — Países Bajos, Austria, Dinamarca, y Finlandia — no tienen intención de aflojar la disciplina para cubrir a Francia. Tampoco el bloque de Visegrado. El sur, con España e Italia a la cabeza, observa la escena con incomodidad: si Bruselas se muestra flexible con París, resultará difícil justificar el rigor con Roma o con Atenas.

Impacto directo para España. Nuestro país arrastra una deuda cercana al 100% del PIB y se financia en los mismos mercados que penalizan a Francia. Cada punto básico que sube el bono galo se traslada, con retardo, al bono español. A eso se suma la exposición de la banca europea: a finales de 2025 las entidades del continente tenían más de 4 billones de euros en deuda pública, el 13% de sus activos, según la ABE.

La lectura a cinco o diez años resulta incómoda. Si Francia no corrige su déficit primario — que hoy roza el 3% del PIB y debería convertirse en un superávit del 3% solo para estabilizar la deuda —, la eurozona tendrá que elegir entre permitir que el BCE monetice de facto la deuda de un Estado grande o aceptar que la prima de riesgo se vuelva estructural. El ‘lo que haga falta’ de Mario Draghi en 2012 sirvió para ganar tiempo, no para resolver el problema. El próximo hito ya tiene fecha: el Eurogrupo de diciembre.

Ayuso acusa a Sánchez de preparar ‘todas las trampas’ en las elecciones y señala al voto por correo del 29-N

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Isabel Díaz Ayuso ha acusado a Pedro Sánchez de preparar ‘todas las trampas que pueda’ ante las elecciones generales del 29 de noviembre y ha vuelto a cuestionar la fiabilidad del voto por correo.
  • ¿Quién está detrás? La presidenta de la Comunidad de Madrid, en un acto de precampaña en Ifema arropada por Alberto Núñez Feijóo y por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
  • ¿Qué impacto tiene? Instala el marco de campaña del PP en torno al control del voto, los censos y la separación de poderes, y tensa el pulso con Moncloa a dos meses escasos de la cita.

Ayuso sostiene que Sánchez preparará ‘todas las trampas que pueda’ ante el 29-N y pone el foco en el voto por correo. Lo dijo en un acto de precampaña en Ifema, con Alberto Núñez Feijóo y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en primera fila.

No era una advertencia nueva. Sí fue más explícita. ‘Sánchez va a intentar hacer todas las trampas que pueda’, ha asegurado la presidenta de la Comunidad de Madrid, que reprocha a quienes consideran exageradas esas sospechas no medir los riesgos que, a su juicio, afronta la democracia española. ‘¿Qué más tiene que ocurrir?’, se ha preguntado. El mensaje de fondo: toca ‘abrir los ojos’.

Las ‘trampas’ que Ayuso pone sobre la mesa

El primero de los frentes es el voto por correo. La presidenta madrileña sostiene desde hace meses que el procedimiento debe vigilarse con lupa y se remonta al 23 de julio de 2023, una fecha ‘elegida a traición’ en la que, dice, hubo ciudadanos a los que el voto ‘no le llegó o le llegó tarde’. Ya entonces pidió extremar las cautelas con el sufragio postal.

A ese frente suma otros dos: la regularización ‘masiva’ de migrantes y la ley de nietos. Ambas revelan, según su lectura, una ‘prisa inusitada por inflar los censos’ por parte del Ejecutivo. El PP sostiene que cada empadronamiento o nacionalidad nueva altera el terreno de juego antes de que se abran las urnas, y reclama controles más estrictos sobre todo el proceso.

El tercer bloque apuntó a la izquierda madrileña. Frente a las advertencias de Más Madrid sobre que ‘no va a haber paz en las calles de Madrid’, Ayuso contrapuso su modelo de convivencia: acusó a sus rivales de querer imponer ‘la paz de los cementerios’ y reivindicó una ciudad ‘desbordante, llena de alegría, de conciertos, de teatros, de espectáculos, de inversiones y de oportunidades’.

Del atril de Ifema al conjunto del país

voto por correo 29-N

Sobre la separación de poderes giró el tramo más duro de la intervención. La presidenta madrileña acusó al Gobierno de coalición de usar las instituciones en beneficio propio y de dirigirlas contra rivales políticos, empresarios, periodistas, y personalidades de la cultura. Habló de un uso ‘dictatorial’ del Tribunal Constitucional frente al Tribunal Supremo para salir favorecido en las causas que afectan a su entorno, y de una Agencia Tributaria empleada de forma partidista. ‘Es mafia de Estado. Nos gobierna la mafia’, exclamó.

A renglón seguido puso el ejemplo de Venezuela y Cuba, donde, recordó, los sistemas dictatoriales llegaron ‘a través de las urnas’. De ahí su llamamiento al voto por Feijóo para devolver a España ‘la seguridad jurídica, el orden constitucional y el respeto sagrado por las leyes’, y su acusación al ‘populismo rancio’ del Ejecutivo de legislar sobre vivienda para captar el voto joven y de mirar a los jubilados como granero electoral. ‘Esa es la España que se va a ir el 29 de noviembre al sumidero con Pedro Sánchez’, sentenció.

Ayuso no solo describe a un adversario electoral: le atribuye el control del censo, del correo y de los tribunales en plena precampaña.

La secuencia de Ifema no es un acto aislado. Génova lleva semanas cerrando un argumentario construido sobre tres ideas: defensa del Estado de derecho, integridad del proceso electoral y alternativa económica del PP en los territorios que gobierna. La intervención de la presidenta madrileña encaja en las dos primeras, y llega con la dirección nacional y la federación madrileña en el mismo escenario, una imagen que el partido buscaba desde hace tiempo.

En el mapa territorial el recorrido es desigual. Donde gobierna el PP, el discurso institucional funciona como marco de campaña; donde gobiernan otros partidos, el foco se desplaza a la gestión. Génova trabaja con una hipótesis: la movilización del electorado propio dependerá menos del desgaste del Gobierno que de la capacidad del partido para presentarse como garante de las reglas del juego. La Comunidad de Madrid se ha convertido en el laboratorio de ese discurso.

El Eje del Poder Popular

Lo que observamos en la cúpula popular es una apuesta deliberada por nacionalizar la campaña en clave institucional. Hay precedente: en 2023 el partido ya advirtió sobre el voto postal y la administración electoral, y aunque aquel mensaje no evitó la derrota, consolidó un marco que el PP ha mantenido intacto. Ahora lo refuerza con un añadido de peso: la mayoría absoluta en el Senado, que le permite vetar leyes y abrir comisiones de investigación mientras avanza la campaña.

El reto estratégico es doble. Hacia fuera, el discurso de las trampas no puede leerse como recurso defensivo antes de unas elecciones. Hacia dentro, no debe tapar la oferta económica y de gestión, que es donde los presidentes autonómicos quieren librar la batalla. Que Ayuso y Feijóo compartieran atril sugiere que Génova asume el marco madrileño como propio, a menos de dos meses de la cita y con la vista puesta en el electorado que en 2023 se quedó en casa.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Defender la integridad del proceso electoral frente a un Gobierno al que el PP atribuye el uso partidista de las instituciones.
  • Protagonista: Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid), arropada por Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: El pistoletazo de salida de la campaña electoral, quince días antes del 29-N.

Puigdemont exige al Tribunal de Cuentas la amnistía ‘inmediata’ y lo acusa de rebeldía

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Carles Puigdemont ha reclamado por escrito al Tribunal de Cuentas que le aplique ya la amnistía y cierre el caso del 1-O. Su defensa, dirigida por el abogado Gonzalo Boye, acusa al órgano fiscalizador de actuar en ‘rebeldía’ después de 89 días sin respuesta al dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

El escrito, adelantado por El Nacional, pide que se dicte ‘inmediatamente’ una sentencia que declare amnistiados los hechos investigados y extinga cualquier responsabilidad contable vinculada tanto a la preparación del 1-O como a la acción exterior de la Generalitat. La tesis de Boye es simple: no queda nada que juzgar porque la ley ya lo ha borrado.

El pulso que Puigdemont ha formalizado por escrito

La defensa sostiene que mantener el procedimiento paralizado supone un incumplimiento grave, manifiesto y abierto de la propia Ley de Amnistía. La norma obliga a resolver estas causas con ‘carácter preferente y urgente’ y fija un plazo máximo de dos meses. El Tribunal de Cuentas lo ha superado con holgura.

El eje del argumento es el dictamen del TJUE del pasado 16 de julio. Puigdemont lo invoca como base para exigir el cierre del procedimiento y recuerda que el alto tribunal europeo respondió a las cuestiones prejudiciales que el propio órgano fiscalizador había planteado. Ochenta y nueve días después, la sección de enjuiciamiento sigue sin mover ficha.

El escrito va más allá del caso personal. Boye reclama que se levanten las medidas cautelares que aún pesan sobre el president, que se devuelvan las fianzas depositadas y que se cancelen las garantías constituidas en la proporción que le corresponda.

No pide un favor: exige que el Tribunal de Cuentas aplique una ley ya en vigor, y lo hace por escrito para que nada quede en el aire.

Bienes bloqueados por 9,5 millones y el aval de la Generalitat

Según el documento, el procedimiento mantiene bloqueados bienes del conjunto de los demandados por un valor superior a los 9,5 millones de euros. Boye considera la situación injustificable mientras la causa permanece parada. Cada semana sin resolución, argumenta, agranda el perjuicio económico de quienes no han sido condenados por nada.

Dos datos refuerzan su posición. Ni la Fiscalía ni la Generalitat se oponen a aplicar la amnistía, y el Govern ha certificado que los gastos cuestionados se cubrieron con recursos propios. A eso se suma que Societat Civil Catalana declaró que no sostenía que las partidas reclamadas se hubieran financiado con fondos de la Unión.

amnistía Puigdemont 2026

Una estrategia que ya no espera a los tribunales

Lo que observamos es un cambio de guion. Durante años, la defensa de Puigdemont jugó en el terreno de la política europea y de los derechos fundamentales. Ahora aprieta donde más duele: el calendario procesal y la responsabilidad patrimonial. Cada día de retraso suma argumentos a un futuro recurso por dilaciones indebidas y a una reclamación contra el Estado.

El contexto no es nuevo. Desde que la amnistía entró en vigor, distintas instancias judiciales, han aplicado la norma a velocidades muy distintas. El Tribunal Constitucional marcó criterio y varias salas tardaron meses en traducir ese criterio en resoluciones concretas. El Tribunal de Cuentas se ha convertido, a ojos de la defensa, en el eslabón más lento de esa cadena. Y el bloqueo de 9,5 millones es un daño tangible que la ley dice que ya no debería existir.

En paralelo, el caso reabre una pregunta incómoda para Moncloa. El Ejecutivo central ha defendido que la amnistía es una ley plenamente constitucional y que su aplicación depende de los tribunales, no del Gobierno. Cuando un órgano como el Tribunal de Cuentas se atasca, esa frontera se vuelve más difícil de sostener ante Bruselas y ante los propios socios parlamentarios de Pedro Sánchez.

No es un detalle menor. La Comisión Europea sigue con lupa el encaje de la norma en el derecho comunitario, y cada retraso alimenta el relato de que en España las leyes se ejecutan a distinta velocidad según quién sea el acusado. Ese es, precisamente, el terreno en el que Puigdemont se siente más cómodo.

La defensa deja constancia expresa de las acciones que se reserva si no hay respuesta inmediata. En concreto, Boye avisa de que podrá activar una acción de responsabilidad del Estado por infracción del derecho de la Unión Europea, una reclamación por funcionamiento anormal de la Administración de justicia y un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por dilaciones indebidas.

El calendario tampoco ayuda. Si el Tribunal de Cuentas no resuelve en las próximas semanas, la pelota pasará al Tribunal Constitucional por la vía del amparo, y el caso volverá al punto de partida con un actor más sobre la mesa.

El pulso, por tanto, ya no es solo jurídico. Es también político y económico. Y el reloj corre en contra del órgano que, según Puigdemont, se niega a aceptar que la partida ha terminado.

Barcelona cierra dos ejes al tráfico con ‘Obrim Carrers’: calles afectadas y horario de invierno

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A vecinos y visitantes de Gràcia y de Sants-Montjuïc, y a los usuarios de las líneas de autobús V17, 22, 24, 114, D20 y V5.
  • ¿Cuándo ocurre? Todos los sábados y domingos, de 9:00 a 20:00 horas, durante el horario de invierno vigente de octubre a abril.
  • ¿Qué cambia hoy? Gran de Gràcia y el eje Creu Coberta-Sants quedan cerrados al tráfico general, con desvíos de autobús, límite de 10 km/h para bicicletas y patinetes y acceso restringido a garajes.

Barcelona recupera este fin de semana Obrim Carrers y cierra al tráfico general dos ejes de la ciudad. La medida reserva las calles a peatones, bicicletas y patinetes todos los sábados y domingos, de 9:00 a 20:00, durante el horario de invierno que arranca en octubre y se prolonga hasta abril.

Qué calles quedan cerradas al tráfico y con qué horario

Durante las horas de restricción, el tráfico rodado queda prohibido en los tramos incluidos en el programa, que estrena su franja de invierno con la llegada del otoño. El Ayuntamiento mantiene, eso sí, las excepciones de siempre: vehículos de emergencia y servicios municipales, operaciones de carga y descarga y el acceso de vecinos a sus aparcamientos privados. Quien necesite entrar en un garaje o circular por una zona afectada debe seguir las indicaciones de los auxiliares de tráfico desplegados en cada calle.

El primero de los dos ejes es Gran de Gràcia, que pierde el tráfico habitual y se convierte en paseo urbano durante todo el fin de semana. Es la arteria que enlaza la plaza del Cinc d’Oros con Lesseps, un tramo con presencia constante de peatones, comercio de proximidad y paradas de bus muy utilizadas.

El segundo comprende el eje Creu Coberta-Sants, otro de los corredores con más tránsito rodado de la ciudad, que también queda reservado al paseo y al ocio en el mismo horario de 9:00 a 20:00.

Además de caminar, los ciudadanos pueden montar en bicicleta, patinar, leer, jugar o aprovechar el comercio de proximidad. Algunos fines de semana, los distritos y las entidades vecinales y comerciales programan actividades complementarias en estos espacios.

Un cierre al tráfico solo funciona si el vecino gana calle y el comercio gana clientela: la prueba de Obrim Carrers es la caja registradora.

Las líneas de bus que cambian de recorrido cada fin de semana

cortes de tráfico Barcelona

El cierre tiene consecuencias directas sobre la red de autobuses urbanos. En el entorno de Gran de Gràcia, las líneas V17, 22 y 24 modifican su recorrido en sentido montaña: se desvían desde la plaza del Cinc d’Oros por la avenida Diagonal, la vía Augusta y la avenida de la Riera de Cassoles hasta la plaza de Lesseps. La línea 114 también sufre cambios en la zona, con afectaciones sobre Gran de Gràcia, Ros de Olano y Montseny.

En el eje Creu Coberta-Sants, las líneas D20 y V5 modifican sus itinerarios. La D20 se desvía por varias calles, entre ellas, la avenida de Madrid, Numància, y Tarragona, mientras que la V5 cambia su recorrido en dirección a la Marina del Prat Vermell. La línea 52 queda sin servicio en este ámbito durante las horas de restricción.

Bicicletas y patinetes: 10 km/h y prioridad peatonal

La restricción no afecta igual a todos los vehículos. Las bicicletas y los patinetes eléctricos pueden circular por las calles incluidas en Obrim Carrers, pero deben respetar la prioridad de los peatones y no superar los 10 kilómetros por hora. Cuando se producen aglomeraciones, los usuarios tienen que bajarse del vehículo y continuar a pie.

La convivencia entre peatones, ciclistas y usuarios de patinetes es el punto más delicado del programa. También lo es la carga y descarga, que sigue permitida en franjas concretas y que en calles estrechas como Gran de Gràcia obliga a maniobras en medio de la gente.

Qué se juega el Ayuntamiento con el regreso del programa

Obrim Carrers funciona por temporadas y llega a su versión de invierno con el curso ya arrancado. La iniciativa se inscribe en la estrategia municipal de pacificación del tráfico, que en Barcelona echó a andar con las supermanzanas de Poblenou como primer ensayo y ha continuado con actuaciones posteriores en distintos distritos. La lógica es la misma en todos los casos: menos coches, menos ruido y menos contaminación en ejes concretos, a cambio de desviar el tráfico hacia otras vías.

El riesgo conocido es que la pacificación traslade el problema de una calle a la siguiente. Los vecinos de las vías que absorben los desvíos suelen quejarse de más ruido y más circulación, y los usuarios del bus, de trayectos más largos. En esta redacción entendemos que el resultado depende menos del cierre en sí que de tres detalles: que los desvíos estén bien señalizados, que la carga y descarga no colapse las horas punta y que los comerciantes de los ejes perciban más clientes y no menos. Nadie discute ya el modelo en abstracto; se discute su letra pequeña.

La pelota está ahora en el tejado de la gestión diaria. La restricción se repetirá cada sábado y domingo hasta el final de la temporada de invierno, en abril. Quien planifique una ruta en coche por Gràcia o Sants los próximos fines de semana hará bien en consultar antes los desvíos de la red de autobuses y las alternativas en metro, FGC o Rodalies.

Adiós a las cenas de última hora: el revuelto de gambas que se prepara en 10 minutos

Son las nueve y media de la noche, abres la nevera y lo único que hay con proteína son dos huevos y un puñado de gambas. Esa escena es exactamente la que resuelve el revuelto de gambas: una cena completa hecha en una sartén, sin horno y sin compra de emergencia.

La gracia del plato no está en la técnica, que no tiene ninguna, sino en el orden de los pasos y en el fuego. Tal y como lo plantea la receta original publicada por Cocinatis, todo se resuelve en 10 minutos contados, cuesta muy poco y, si el huevo queda cremoso, parece un plato de taberna y no un apaño de martes.

Las primeras veces que lo hice me salieron unos huevos secos, con textura de cartón, y unas gambas gomosas. El problema era siempre el mismo: prisa y llama alta. Cosas que pasan cuando cenas a las diez.

El secreto del éxito

  • Fuego bajo, sin excepciones: el huevo cuaja de fuera hacia dentro; con llama alta se agarra al fondo y se seca antes de que la gamba suelte su jugo.
  • La gamba, solo hasta que se pone rosada: dos minutos bastan. Pasado ese punto suelta agua, se encoge y se vuelve chiclosa.
  • El huevo se bate en el último momento: si lo bates mucho antes, la mezcla se oxigena y pierde la esponjosidad que buscamos.

La gamba manda en este plato. Vale perfectamente la gamba pelada congelada, siempre que la descongeles la noche anterior en la nevera y no en el microondas, donde se cuece de forma desigual y suelta toda su agua.

Con el huevo hay una decisión que casi nadie toma bien: dos huevos M por ración, ni uno más. El revuelto de gambas no es una tortilla con relleno; aquí el marisco tiene que notarse en cada bocado, no ser un tesoro escondido bajo una capa de huevo.

El ajo laminado funciona como puente entre el mar y el huevo, y por eso entra primero, apenas unos segundos en el aceite, sin llegar a dorarse del todo.

Un buen revuelto no se cocina: se vigila. La diferencia entre la cremosidad y el cartón son veinte segundos de reloj.

El aceite importa más de lo que parece. Una cucharada de oliva virgen extra en una sartén de 24 centímetros, lo justo para cubrir el fondo sin que el huevo nade. Yo prefiero un aceite suave y casi neutro, porque uno muy intenso tapa el sabor dulce de la gamba.

Ingredientes

  • 150 g de gambas peladas (frescas, peladas o congeladas y descongeladas en nevera)
  • 2 huevos M
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • Sal
  • Opcional: unas gotas de limón o perejil fresco picado

cena rápida con gambas

Calienta la cucharada de aceite en una sartén a fuego medio-bajo y sofríe el ajo pelado y cortado fino durante unos segundos, hasta que empiece a oler. Añade entonces las 150 gramos de gambas y saltéalas un par de minutos como máximo. Sabrás que están listas cuando cambien de color y se pongan rosadas: ese es el momento de salar. Ni un minuto más.

Mientras se hacen, bate los dos huevos en un cuenco con una pizca de sal. No hace falta darles fuerte ni incorporar aire: con romper las yemas y mezclar bien es suficiente.

Baja el fuego al mínimo y vierte el huevo sobre las gambas. Aquí empieza la parte que decide el plato: remueve con una espátula de silicona con movimiento constante, arrastrando desde los bordes hacia el centro, y retira la sartén del fuego cuando el huevo esté cuajado pero todavía brillante. Ese brillo es la señal. Si lo dejas un poco más, lo pierdes.

Sirve inmediatamente, en el mismo plato en el que se ha cocinado si tienes prisa y pocas ganas de fregar. Si el revuelto espera cinco minutos en la sartén, el calor residual termina de cuajar el huevo y se queda seco. Cena resuelta.

Variaciones y maridaje

Para beber, un blanco seco y fresco: un albariño o un verdejo joven cortan la untuosidad del huevo. También funciona una lager bien fría. Si tiras por tinto, que sea ligero y servido fresco, nunca a temperatura de bodega.

La versión vegetariana existe y no decepciona: cambia las gambas por tofu firme desmenuzado y salteado con una pizca de pimentón y un chorrito de salsa de soja. El ahumado del pimentón hace de memoria de mar.

En airfryer no merece la pena intentarlo, porque el revuelto pide removerse. En Thermomix sí: mariposa, 100 ºC, velocidad 1, y comprueba cada treinta segundos para no pasarte de cocción.

Aguanta 24 horas en la nevera en un recipiente cerrado y se recalienta en sartén a fuego muy bajo, con una cucharada de agua o un chorrito de leche para devolverle la cremosidad. En el microondas se queda seco, así que mejor ni intentarlo.

Y si la nevera está todavía más vacía, el revuelto admite calabacín, champiñones, o unas espinacas salteadas, siempre que los añadas ya cocinados antes del huevo para no aguar la mezcla.

El truco de un chef italiano para un risotto de boletus cremoso y crujiente en 35 minutos

Hay dos formas de arruinar un risotto de boletus y las he sufrido las dos. La primera es el arroz pasado, esa papilla que ya no sabe a nada. La segunda, más traicionera, es un plato que llega a la mesa cremoso y a los tres minutos se ha convertido en un bloque compacto. Lo que separa ambos desastres de un risotto de setas brillante y suelto no es ninguna técnica secreta ni un caldo de tres horas: son tres decisiones concretas que se toman en menos de veinte minutos.

La receta que sigue es italiana de manual, con vino blanco seco, mantequilla fría al final y un crujiente de parmesano horneado que aporta el contraste que casi nadie se molesta en añadir. Y funciona con boletus frescos o deshidratados, lo que la convierte en una receta de otoño perfecta para lucirse sin complicarse (el Boletus edulis es el rey del bosque otoñal, y se nota en el plato).

El secreto del éxito

  • Nacarado real: el arroz debe removerse 1-2 minutos en la grasa hasta que los granos se vean translúcidos en el borde y opacos en el centro. Si lo echas al caldo antes de ese punto, el almidón no se libera igual.
  • Vino evaporado del todo: 2-3 minutos de fuego vivo, rascando el fondo con cuchara de madera. Si queda alcohol, el amargor aparece al final y ya no hay arreglo.
  • Mantecado fuera del fuego: la mantequilla fría y el parmesano entran con la cazuela retirada. Es lo que emulsiona la salsa y da ese brillo que distingue un risotto de un simple arroz caldoso.

Hay un cuarto factor que no es un truco sino una obligación: el caldo, caliente de verdad. Frío corta la cocción y deja el grano duro por dentro. Nada más. El reloj corre, así que tenlo todo picado antes de encender el fuego.

Ingredientes (para 3-4 personas)

  • 200 g de arroz arborio o carnaroli
  • 100 g de boletus frescos (o 25 g de deshidratados, hidratados 20 minutos antes)
  • 100 g de puerro, solo la parte blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 100 ml de vino blanco seco (Verdejo, Sauvignon Blanc o un Chardonnay sin barrica)
  • 200 ml de nata líquida ligera de cocina
  • 50 g de parmesano rallado, más un extra para el crujiente
  • 50 g de mantequilla
  • 700-800 ml de caldo de verduras o de ave, bien caliente
  • 1 ramita de romero fresco
  • Orégano seco, sal y pimienta negra recién molida
risotto de setas

Paso a paso

Empieza picando el puerro y el ajo muy menudos. Derrite 25 g de mantequilla en una cazuela amplia, a fuego suave, y pocha la verdura sin que coja color: unos 6-8 minutos. Ahí se gana la base dulce del plato. Añade los boletus limpios y troceados con las hojitas de romero picadas y rehoga un par de minutos, hasta que las setas empiecen a soltar su jugo.

Sube el fuego y echa el arroz. Remueve durante 1-2 minutos para que cada grano se impregne de grasa: los bordes translúcidos, el centro blanco. Vierte el vino y deja que evapore por completo, 2-3 minutos, rascando el fondo para que no se pegue nada. Después, la nata ligera y un par de de cazos de caldo bien caliente.

Ahora toca esperar sin prisa: fuego medio-bajo, remover con frecuencia, y añadir caldo cazo a cazo conforme el arroz lo absorbe. En 16-18 minutos estará al dente. Sabrás que vas bien cuando la cuchara deje un rastro que se cierra lentamente al pasar por el fondo.

El risotto no perdona ni la impaciencia ni el caldo frío: dejas de remover o echas líquido que no humea, y la cremosidad se pierde en el mismo instante.

Retira la cazuela del fuego. Incorpora los 25 g de mantequilla restante, fría, y los 50 g de parmesano rallado. Mezcla con movimientos envolventes y enérgicos, rectifica de sal y pimienta, tapa y deja reposar un par de minutos. Ese reposo, que casi todo el mundo se salta, es lo que asienta la emulsión y evita que el plato se corte en la mesa.

Para el crujiente, reparte montoncitos finos de parmesano sobre papel de horno, espolvorea un poco de orégano y hornea a 200 °C durante 5-7 minutos, hasta que doren ligeramente. Deja enfriar por completo antes de despegarlos: en caliente se rompen y quedan feos. Colócalos en cada plato justo antes de servir, porque la humedad del risotto los ablanda en un par de minutos.

Variaciones y maridaje

Para beber, un blanco seco con buena acidez —el mismo que hayas usado en la receta— es la apuesta segura. Si quieres subir el nivel, un borgoña blanco sin exceso de madera acompaña el aroma terroso de la seta sin taparlo.

Si tiras de boletus deshidratados, no deseches el agua de hidratación: cuélala bien para retirar restos de tierra y mézclala con el caldo. Ahí está la mitad del sabor a bosque, y es el truco que más veces he visto desperdiciar.

La versión tradicional italiana prescinde de la nata y logra la cremosidad solo con el almidón del arroz, una nuez de mantequilla fría y el queso, siempre fuera del fuego. Para mi gusto es más ligera y más honesta con el sabor de la seta; la nata, eso sí, perdona más y da un resultado más redondo al principiante.

Si buscas otro contraste crujiente, prueba piñones tostados, avellanas picadas o unas lascas de jamón ibérico pasadas por la sartén. Unas gotas de aceite aromatizado con trufa al emplatar elevan el aroma. Y si te sobra, aguanta bien un día en la nevera: recaliéntalo con un chorrito de caldo y a fuego suave, nunca a máxima potencia en el microondas.

El truco de la abuela para el potaje de garbanzos perfecto: cremoso y para mojar pan

El potaje de garbanzos se decide en un detalle que casi nadie vigila: el hervor no puede cortarse ni un segundo. Lo aprendí a base de garbanzos duros, con la piel arrugada y un fondo de olla que se agarraba como cemento.

La receta, tal y como la recoge Divina Cocina, es de las abuelas andaluzas, y tiene una virtud que no aparece en los libros: se adapta a lo que haya en el cajón de las verduras. Sin complicaciones, fuego lento y un buen trozo de pan cerca.

Elegir bien el garbanzo es media receta. El lechoso, típico de Sevilla y Cádiz, es grande, irregular y muy claro de color; al cocerlo queda mantequilla pura, no suelta la piel y absorbe el caldo de maravilla. El castellano aguanta cocciones largas sin deshacerse y deja un caldo bien trabado. El pedrosillano, más pequeño y redondo, deja el grano entero y una piel casi imperceptible, aunque pide más horas de remojo. Todos pertenecen a la misma especie, Cicer arietinum, y todos funcionan.

El error que más se repite es dejar de mirar la olla. Si el caldo baja y echas agua fría, el garbanzo se encalla: la piel se tensa, el centro se queda duro y ya no hay marcha atrás.

El secreto del éxito

  • El remojo, doce horas y con sal: desde la noche anterior, cubiertos de agua con una cucharadita de sal por litro. La idea de que la sal endurece la legumbre viene de confundir el remojo con la cocción.
  • Hervor que no se corta nunca: si falta líquido, se añade siempre caliente. Con aguas muy duras, 1/4 de cucharadita de bicarbonato por litro suaviza la cocción sin alterar el sabor. Si a mitad de cocción se resisten, apaga el fuego, tapa la olla y déjalos reposar 30 minutos.
  • El majado que engorda la salsa: unas cucharadas de garbanzos de la propia olla, pimienta en grano y perejil, machacados en el mortero. Ahí está la diferencia entre un caldo y una salsa que pide pan.

Con las verduras no hay norma que valga: un puñado de guisantes, cuatro judías verdes, unos ramilletes de brócoli o coliflor, habitas tiernas. Lo que tengas.

Ingredientes (para 5 personas)

  • 500 g de garbanzos secos (lechoso si lo encuentras; castellano o pedrosillano valen)
  • 1 cabeza de ajos
  • 1/2 cebolla
  • 1 puerro (solo la parte blanca)
  • 1 zanahoria pequeña
  • 1 pimiento verde
  • 1 tomate rojo pequeño
  • 1 patata
  • Un puñado de guisantes, judías verdes, brócoli, coliflor o habitas tiernas (unos 150 g en total)
  • Unas hojas de hierbabuena y una ramita de perejil
  • 1 hoja de laurel y 1 clavo de olor
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Una punta de comino en polvo y otra de nuez moscada
  • Sal y pimienta en grano
  • 1,5 l de caldo casero de pollo o de verduras (o una pastilla disuelta)
  • Un chorro de aceite de oliva virgen extra
potaje de garbanzos y verduras

Visto así, el guiso se hace casi solo. Lo único que hay que respetar es el orden: primero el garbanzo, después el sofrito, y el majado al final, ya con la cazuela fuera del bullicio.

Un potaje no se mide por lo que se ve en la cazuela, sino por lo que la salsa aguanta encima de una rebanada de pan.

Paso a paso, sin cortar el hervor

La noche anterior, deja los garbanzos en remojo cubiertos de agua con sal. Doce horas está bien; dieciséis, mejor si son pedrosillanos.

Escúrrelos y llévalos a la olla con el caldo que los cubra, unos dos dedos por encima. Añade la hierbabuena y el perejil picados, la cabeza de ajos con un corte transversal, la media cebolla, el pimentón y el laurel. Cuando rompa el hervor, baja el fuego: entre 60 y 90 minutos, según la variedad y la dureza del agua.

Aparte, el sofrito. Puerro, zanahoria y pimiento picados finos, diez minutos hasta que el puerro se vuelva translúcido. Después, el tomate pelado y picado, ocho o diez minutos más, hasta que reduzca y brille en el fondo de la sartén. Aquí no hay atajos: si el tomate no pierde su agua, el potaje saldrá aguado.

Cuando esté listo, añade la patata en dados y el resto de verduras. Quince minutos, hasta que estén tiernas y la salsa haya espesado. Si los garbanzos ya están tiernos, incorpora el sofrito entero y deja un hervor corto para que se liguen los sabores.

Llega el momento del majado. Saca unas cucharadas de garbanzos con algo de caldo, ponlas en el mortero con la pimienta en grano y el perejil, y machaca hasta obtener una pasta fina. Devuélvela a la olla junto al clavo de olor y da un último hervor removiendo la cazuela en vaivén. Verás cómo la salsa engorda y se vuelve seda. Ojo con esto: el clavo entra al final, nunca al principio.

Apaga y deja reposar tapado. Si puedes, cocínalo de víspera, porque al día siguiente está más sabroso y con los sabores asentados. Para recalentarlo, fuego muy lento y el mismo movimiento en vaivén.

Variaciones y maridaje

Para beber, un tinto joven sin mucha madera o, si quieres el guiño andaluz, una manzanilla de Sanlúcar bien fría. El punto salino de la manzanilla corta la untuosidad del garbanzo mejor que cualquier refresco.

En olla rápida el tiempo se queda en 25-30 minutos desde que sube la válvula, pero el sofrito y el majado se preparan aparte igualmente.

Versión vegana: caldo de verduras en lugar del de pollo y, si buscas ese fondo profundo, un trozo de alga kombu de unos 5 cm durante la cocción. Se retira al final.

Es un plato sin gluten de forma natural, aunque conviene leer la etiqueta: algunas pastillas de caldo y ciertos pimentones llevan harina o almidón de trigo. Se conserva en la nevera tres o cuatro días y congela bien hasta tres meses.

Adiós a las castañas quemadas: el truco del papel de aluminio para asarlas al horno perfectas

Las castañas al horno se queman por fuera mucho antes de cocerse por dentro. Es la queja más repetida cada otoño, y casi siempre tiene al mismo culpable: la bandeja desnuda.

La solución no pasa por bajar la temperatura ni por abrir el horno cada dos minutos. Pasa por envolverlas. Un paquete de papel de aluminio bien sellado convierte el horno en una olla de vapor doméstica: el fruto se cocina con su propia humedad, la cáscara no se carboniza y, de propina, te ahorras fregar la bandeja.

Yo tardé varias temporadas en dar con esto. Durante años las asé sueltas, con su corte en cruz, y acababa siempre igual: unas pocas perfectas, la mayoría negras por fuera y duras por dentro. El día que las metí en aluminio, el problema desapareció.

Eso sí, el método no es magia. Hay tres detalles que deciden el resultado, y todos se resuelven antes de encender el horno.

El secreto del éxito

  • Corte que atraviese la piel interior: un tajo en cruz o un simple corte lateral, de medio centímetro como mucho. Si solo rajas la cáscara exterior, la castaña revienta dentro del paquete y no hay quien la pele.
  • Remojo de 15 a 30 minutos: la castaña seca se cocina de forma desigual. Hidratada, la piel interna se separa casi sola de la carne.
  • Paquetes con aire dentro: una sola capa por envoltorio, entre 20 y 30 unidades, y los bordes bien sellados pero con espacio para que el aluminio se infle. Ese colchón de vapor es lo que cocina la castaña.

El corte es, de lejos, donde más gente falla. La piel interna es la que se pega a la carne y la que amarga el bocado cuando se quema; hay que atravesarla con decisión, pero sin hundir la punta del cuchillo en la pulpa.

El resto es pura lógica. El papillote, esa técnica de cocinar envuelto que ya usamos con el pescado, encierra el vapor y reparte el calor por igual. Dentro del aluminio, la castaña deja de asarse y pasa a cocerse al vapor: de ahí sale jugosa, y de ahí que no se queme aunque tu horno vaya a su aire. El esquema que firma Liliana Fuchs sigue exactamente esta lógica, sin aparatos raros ni ingredientes que no tengas ya en casa.

La diferencia entre una castaña de feria y las que salen mal en casa no está en el horno: está en el vapor que dejas escapar.

Ingredientes

  • 1 kg de castañas (mejor grandes, de piel brillante y sin agujeros)
  • Agua fría o templada, la necesaria para cubrirlas
  • Papel de aluminio (unos 30 cm por cada paquete)
  • Sal gruesa, opcional, para el toque tostado final
  • Un paño de cocina viejo para mantenerlas tapadas
castañas con papel de aluminio

Empieza lavándolas bajo el grifo para retirar polvo y suciedad. Aprovecha ese momento para descartar las que estén blandas, con un agujero sospechoso o con olor raro: si una castaña tiene inquilinos, mejor fuera del lote. Después, el corte en cada una.

Con las castañas ya cortadas, déjalas a remojo en agua fría o templada entre 15 y 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. No hace falta ventilador y, si el tuyo calienta fuerte, quédate en la parte baja del rango.

Escúrrelas sin secarlas del todo. Reparte las castañas en grupos de 20 a 30 unidades, en una sola capa, y envuelve cada grupo formando un paquete bien sellado. Los bordes apretados, el centro con holgura. Coloca los paquetes sobre una rejilla a media altura del horno, nunca sobre la bandeja.

Aquí viene la espera: unos 30 minutos, algo menos si las castañas son pequeñas y algo más si son gordas. Lo normal es que los paquetes se hayan inflado un poco; esa es la señal. Abre uno con cuidado, pincha una castaña con un palillo o un tenedor y comprueba que cede sin resistencia.

Cuando estén listas, sácalas y déjalas enfriar tapadas unos 10 minutos, en el mismo paquete o bajo un paño viejo. Y pélalas en caliente, siempre en caliente, manteniendo el resto tapado. La mayoría de las castañas sale entera si respetas ese detalle. Si quieres un punto tostado extra, pásalas un minuto por la sartén a fuego medio-alto antes de servir.

Variaciones y maridaje

En la nevera aguantan un par de días dentro de un recipiente hermético. También se congelan sin problema: extiéndelas primero en una bandeja para que no se peguen y luego pásalas a una bolsa. Para recalentarlas, unos minutos de sartén o un golpe de horno a 160 ºC; en el microondas quedan correosas.

Para beber, pide algo que corte la dulzura almidonada de la castaña: una sidra natural bien fría, un oloroso seco o, si te va lo dulce, un moscatel. Con chocolate caliente también funcionan, y ahí no hay discusión posible.

Y no te limites al picoteo. Las castañas asadas y peladas enriquecen un bizcocho de yogur de toda la vida, espesan una crema de calabaza o se convierten en puré con un poco de mantequilla y sal. Es la mejor forma de estirar la temporada sin repetir el mismo bocado diez tardes seguidas.

Adiós al pan de muerto mini seco: 9 ingredientes y listo en menos de 2 horas

El pan de muerto mini se seca antes de que termine la ofrenda, y siempre por el mismo motivo: harina de más en el amasado. Lo digo con conocimiento de causa, porque yo lo hice durante tres temporadas seguidas antes de entender qué estaba pasando. La miga quedaba apretada, tirando a cartón, y el aroma a azahar desaparecía a las pocas horas.

La versión que publicó Directo al Paladar México, firmada por Cristina Díaz, ataca justo ese punto. Nueve ingredientes, piezas de 70 a 80 gramos y menos de dos horas de reloj, fermentaciones incluidas. Nada de moldes raros ni rellenos que se escapan por los lados.

Frente a la versión tradicional del pan de muerto, que ronda el kilo y pide paciencia de panadería, las porciones pequeñas perdonan mucho más. Al reducir el volumen, el calor llega antes al centro y la miga no pierde humedad mientras espera a que cuaje la corteza. En una pieza grande, ese desfase es exactamente el que deja el centro apelmazado y los bordes secos.

A mí me daba pereza amasar para un solo pan enorme que, si salía mal, arruinaba la tarde entera. Con porciones individuales horneas todo de una tanda y sobran para regalar. Ningún pan depende de los demás.

Y el calendario juega a favor este año. El Día de Muertos cae el lunes 2 de noviembre, así que el fin de semana anterior puedes hacer una prueba sin presión. Si el primer intento no convence, nadie se entera.

El pan pequeño no falla menos que el grande; simplemente avisa antes de que la miga se seque del todo.

El secreto del éxito

  • Masa pegajosa, cero harina extra: durante el amasado la masa debe quedar ligeramente pegajosa. Cada cucharada de harina que añadas de más le resta esponjosidad.
  • Leche tibia y mantequilla en pomada: la leche no debería pasar de unos 37 ºC y la mantequilla tiene que estar a temperatura ambiente. Caliente mata la levadura; fría deja grumos.
  • Aroma doble y segundo reposo: esencia de azahar más ralladura de naranja sostienen el sabor, y los 15 minutos de reposo antes del horno evitan que los panes se deformen al crecer.

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 75 g de azúcar
  • 75 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos
  • 20 g de levadura fresca
  • 100 ml de leche tibia
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de 1 naranja
  • 1 cucharada de esencia de azahar
pan de muerto fácil

Disuelve la levadura en la leche tibia con una cucharadita del azúcar. Remueve con los dedos y espera 10 minutos. Aparece una espuma cremosa cuando la levadura está viva. Si no burbujea, tira el líquido y empieza otra vez: ninguna masa sube con levadura muerta.

En un bol grande mezcla la harina, el resto del azúcar, y la pizca de sal. Haz un hueco en el centro y añade los huevos, la mantequilla, la ralladura, la esencia y la mezcla de leche fermentada. Amasa 10 minutos, sin prisa, hasta que la masa se vuelva homogénea y elástica.

Aquí llega la prueba de fuego: se te pegará a los dedos y querrás añadir harina. No lo hagas. Esa sensación pegajosa es el huevo y la grasa trabajando a favor de la miga.

Tapa con un paño húmedo y deja levar en un sitio cálido y sin corrientes, unos 40 minutos. Debe doblar su volumen, ni más ni menos. Yo la meto en el horno apagado con la luz encendida, que mantiene unos 25-28 ºC constantes.

Divide la masa en porciones de 70 a 80 gramos, de las que salen entre 10 y 12 piezas, y reserva un trozo del tamaño de una nuez. Con ese trozo forma las tiras de los huesos y la bolita superior. Coloca las tiras cruzadas sobre cada bola, presionando un poco para que no se despeguen durante el horneado.

Deja reposar los panes formados 15 minutos más sobre la bandeja con papel encerado. Mientras, precalienta el horno a 180 ºC sin ventilador: el aire forzado reseca la superficie antes de que la miga termine de cocerse.

Hornea 15-20 minutos, hasta que la base esté dorada y la corteza tenga tono avellana. Saca, enfría sobre una rejilla y, cuando estén templados, pincela con mantequilla derretida y espolvorea azúcar al gusto. La mantequilla tibia es lo que hace que el azúcar se quede pegada en lugar de caer en la bandeja.

Variaciones y maridaje

Con chocolate a la taza o un atole de vainilla el pan de muerto mini está en su sitio. Si lo prefieres con algo frío, un Pedro Ximénez muy fresco funciona bien: su dulzor se parece al del azúcar de la corteza y el contraste no pelea.

En freidora de aire salen igual de bien: 160 ºC durante 12-14 minutos, sin apilar las piezas y con una vuelta a mitad de cocción. Quedan algo más pálidos por arriba, así que el barniz de mantequilla y azúcar se agradece todavía más.

Aguantan tiernos tres o cuatro días en una bolsa hermética, aunque al segundo día conviene darles 4-5 minutos a 150 ºC para devolverles el alma. Congelados, hasta un mes. Sin microondas, ojo: ese atajo los endurece en dos minutos.

En versión vegana funciona con leche vegetal tibia y mantequilla vegetal en la misma proporción, siempre que uses una grasa que solidifique en frío. La miga pierde algo de finura, pero el aroma a azahar sigue intacto.

La visita de los Reyes a Ceuta fija su agenda: colegio, cementerio de migrantes y funcionarios del Estado

La visita de los Reyes a Ceuta ya tiene agenda cerrada. Felipe VI y Letizia viajarán a la ciudad autónoma el próximo martes 13 de octubre para mostrar su apoyo tras la crisis migratoria del pasado verano, con pernoctación incluida antes de desplazarse, al día siguiente, a Melilla.

No es un viaje menor. Se trata de la primera visita oficial de Felipe VI a las dos ciudades autónomas desde su proclamación, en junio de 2014. Doce años de reinado sin pisar un territorio que el propio monarca define como frontera no solo de España, sino también de la Unión Europea.

La Casa del Rey y el Gobierno han pactado una agenda que combina el gesto institucional con el reconocimiento del dolor. Los Reyes estarán acompañados por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, según adelantó el Ejecutivo.

Del Ayuntamiento al cementerio de los ahogados: una agenda hora a hora

El primer acto llegará a las 12.30 horas en el Ayuntamiento, donde el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, recibirá a los Reyes. Allí mantendrán un encuentro con el Consejo de Gobierno ceutí y recibirán las llaves de la ciudad, una distinción que la corporación reserva a visitas de máximo rango.

Después, la comitiva se trasladará al Colegio Vicente Aleixandre. La vuelta a clase de principios de septiembre fue un momento delicado para muchas familias, que temían por la seguridad de los menores mientras aún había una presencia notable de migrantes en las calles.

El acto más emotivo llegará en el cementerio musulmán de Sidi Embarek. Allí se celebrará un homenaje ecuménico a las alrededor de 140 personas que murieron intentando llegar a nado a la ciudad entre el 30 y el 31 de julio. Muchas de ellas reposan en tumbas sin nombre, porque no todas han podido ser identificadas.

Sidi Embarek no es un escenario cualquiera: es el lugar donde la política migratoria deja de ser un debate y se convierte en tumbas sin nombre.

La última parada será el Parador de Ceuta, con representantes de la sociedad civil. Será el momento en que el Rey se dirija a los ceutíes para trasladarles, en persona, el apoyo de la Corona tras lo vivido.

El mensaje de Estado: Ceuta como frontera de Europa

Dormir en Ceuta es la clave del mensaje. El último viaje de un monarca a la ciudad, el de Juan Carlos I y Sofía en 2007, no incluyó pernoctación; Zarzuela presenta ahora ese gesto como una forma deliberada de visibilizar el encaje singular del enclave, alejado de la Península y expuesto como pocos a la presión migratoria.

Felipe VI ya había dejado claro que Ceuta y Melilla no son solo frontera española, sino europea, y que merecen la solidaridad del conjunto de los socios comunitarios cuando se producen episodios como el del pasado verano. La visita traduce esa tesis en hechos: dormir allí, recorrer un colegio, y rendir homenaje a los fallecidos.

agenda Reyes Ceuta

Melilla, el mismo patrón con otro acento

La visita a la otra ciudad autónoma, el miércoles 14 de octubre, repetirá el esquema como señal de que la Casa del Rey concede la misma importancia a ambos enclaves. Melilla no vivió la avalancha del verano, pero sí ha sufrido episodios dolorosos derivados de su condición fronteriza.

Los Reyes llegarán a la Asamblea de Melilla a las 11.45 horas, donde se reunirán con el Ejecutivo que preside Juan José Imbroda y se interesarán por las circunstancias particulares de la ciudad. Por la tarde se desplazarán al Colegio Pintor Eduardo Morillas y cerrarán la jornada con un encuentro con representantes de la sociedad melillense en el Hotel Melilla Puerto.

Será allí donde el monarca pronuncie unas palabras para completar una visita que la Casa del Rey ha medido al detalle y que se presenta como el gesto institucional más relevante del otoño.

Doce años de espera y un precedente que pesa

La visita llega con retraso sobre el calendario que muchos esperaban. Juan Carlos I y Sofía viajaron a Ceuta y Melilla en noviembre de 2007, en el primer desplazamiento de un monarca a las dos ciudades desde la Transición, y desde entonces ningún Rey había repetido la estancia. El relevo ha tardado casi dos décadas en completarse.

El contexto obliga a leer el gesto más allá de lo protocolar. Ceuta y Melilla concentran buena parte de las tensiones migratorias que marcan la agenda europea, y la Corona se sitúa con esta visita en el terreno de la cohesión territorial. La elección de la fecha, un día después de la Fiesta Nacional, y la invitación a representantes de ambas ciudades a la recepción del Palacio Real refuerzan la misma idea: el mensaje es de Estado, no de partido.

Queda un reto por resolver. La visita visualiza el apoyo, pero no cierra el debate sobre el encaje institucional de las ciudades autónomas ni sobre la respuesta europea a la presión en la frontera sur, un asunto que sigue abierto. La agenda oficial no ha confirmado, por ahora, nuevas citas para los Reyes en la zona.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: primera visita oficial de Felipe VI a Ceuta y Melilla desde su proclamación, doce años después de acceder al trono.
  • El detalle de protocolo: pernoctación inédita en Ceuta, entrega de las llaves de la ciudad y homenaje ecuménico en el cementerio de Sidi Embarek.
  • Próximos pasos: Ceuta el martes 13 y Melilla el miércoles 14 de octubre; la Casa del Rey no ha confirmado nuevas visitas a la zona.